AGOSTO NEGRO CONCE

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– AGOSTO NEGRO –
MES DE RESISTENCIA Y RENOVACIÓN

La tradición de Agosto Negro (Black August) nació en los años 70 para honrar a George Jackson, Jonathan Jackson, y otros compañeros caídos en una lucha revolucionaria dentro de las prisiones de California. Desde entonces, se ha extendido a otras partes del país y del mundo con énfasis en la resistencia, la solidaridad, la unidad, el auto-sacrificio y la renovación espiritual. Siempre con la visión de apoyar a decenas de presos y presas políticos que han pasado tres o cuatro décadas o más en prisión, castigados por su participación en el Movimiento de Liberación Negra.

La lucha por la libertad siempre ha sido universal, y la opresión también lo es. Son varias las fechas históricas en el mes de agosto que destacan la historia de la esclavitud africana y la resistencia en su contra. Celebramos también el nacimiento de Marcus Garvey, uno de los más grandes luchadores anticolonialistas de la historia.

El Estado de Chile ha mantenido firmemente esa lógica de represión estadounidense, criminalizando y encarcelando a cientos y miles de compañerxs del movimiento popular a lo largo de la historia, catalogando como terroristas a lxs revolucionarixs y anarquistas que se han alzado en contra su régimen de explotación. También recordamos que han asesinado a sangre fría a guerreros mapuche que luchan por autonomía y por sus tierras ancestrales, como es el caso de Jaime Mendoza Collío muerto por la espalda el 12 de agosto del 2009 y Rodrigo Melinao Licán en agosto del 2013.

Hacemos un llamado a congregarnos para avanzar en la construcción de un mundo diferente, donde prime el respeto, el apoyo mutuo y el amor por la naturaleza. Seguimos con el fuego encendido rompiendo todas las cadenas.

LIBERTAD A TODXS LXS PRESXS POLÍTICXS DEL MUNDO !!
SOLO EL AMOR Y LA LUCHA NOS HARÁ LIBRES !
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SOUND SYSTEM KULTURAL !!
JUEVES 27 AGOSTO DESDE LAS 14:00 HRS
RADIO LORENZO ARENAS (MARINA DE CHILE S/N CONCEPCIÓN)

* Música en vivo:

– TAPIA ROOTS (SKA TRADICIONAL)
– DELIRIOS DE DEMOLICIÓN (HIP HOP)
– CONGO MAPU (DUB ROCK REGGAE)
– EVASIVA (TROVA – HIP HOP)
– MC GOLDMAN (DANCE HALL)
– CHELOVE TIKUR (POESÍA DUB)
– DJ NEGRO ETIOPE (ESTRICTAMENTE ROOTS)

Y MAS POR CONFIRMAR

* Feria de Editoriales y Manufacturas

* Contrainformación

* Comida Ital

* Organizaciones en lucha

***Adhesión: $500 + alimento o libro***

¡¡ Jornada Familiar y Libre de Alcohol !!
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MUESTRA DE DOCUMENTALES Y CONVERSA !!
VIERNES 28 AGOSTO
CASA 916 (CASTELLÓN 916, ESQUINA HERAS, CONCEPCIÓN)

* Feria de fanzines y contrainformación

* Olla común

13:00 Panteras Negras, todo el poder para el pueblo

15:30 La Historia de MOVE, “35 años en movimiento”

17:00 Eluwun, el funeral de un guerrero

17:30 Mumia Abu-Jamal, toda mi vida en prisión

ENTRADA LIBERADA !!

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“Cada revolución en la historia se ha llevado a cabo por medio de acciones, aunque las palabras son necesarias. Debemos crear escudos que nos protejan y lanzas que penetren en nuestros enemigos. La gente Negra debe aprender cómo luchar luchando. Debemos aprender de nuestros errores.

Es nuestro deber luchar por nuestra libertad.
Es nuestro deber vencer.
Debemos amarnos los unos a los otros y apoyarnos.
No tenemos nada que perder excepto que nuestras cadenas.”

ASSATA SHAKUR

Evento Facebook: https://www.facebook.com/events/1142945579052736/

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Agosto Negro: Mes de resistencia y renovación

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x Carolina*

“El espíritu de Agosto Negro corre a través de siglos de resistencia negra, indígena y multicultural. Es emblemático del espíritu de libertad. Es una chispa ardiendo lentamente en los corazones de un pueblo –corazones que anhelan la libertad”.Mumia Abu-Jamal, 2003

“Caballeros, estoy tomando el mando. Que nadie se mueva.” Fue el 7 de agosto 1970 cuando Jonathan Jackson, a la edad de 17, irrumpió en la sala de un tribunal del condado de Marin en el estado de California con una escopeta, un rifle y una maleta de pistolas. Repartió armas a los presos James McClain, William Christmas y Ruchell Magee, quienes asistían a una audiencia de James McClain por haber atacado a un guardia; William Christmas y Ruchell Magee eran testigos. Los cuatro lograron salir de la sala con el juez, el fiscal y tres integrantes del jurado como rehenes. Su meta fue tomar una estación de radio para denunciar las condiciones de racismo y muerte en las prisiones de California y lograr un intercambio de los rehenes por tres presos conocidos como los “Soledad Brothers” (Hermanos del penal Soledad): George Jackson, John Clutchette y Fleeta Drumgo. Sin embargo, al salir del estacionamiento, los guardias y policías locales abrieron fuego, matando a Jonathan, James, William y el juez Harold Haley. Ruchell Magee, el único sobreviviente, ahora es el preso político más longevo en Estados Unidos.

Jonathan Jackson era el hermano menor del legendario George Jackson, una figura clave en el movimiento penal revolucionario. Enviado a prisión en 1960 a la edad de 18 por robar $70 de una gasolinera, se hizo revolucionario en prisión. En su libroSoledad Brother, dice que su encarcelamiento no le sorprendió. “Los hombres negros nacidos en Estados Unidos que tienen la fortuna de vivir más de 18 años estamos condicionados a aceptar la inevitabilidad de prisión. Para la mayoría, se avecina como la siguiente fase en una larga serie de humillaciones”.

Cuenta que al llegar a la prisión, conoció a compañeros conscientes como W. L. Nolen y con ellos empezó a estudiar Marx, Lenin, Mao, Franz Fanon, Kwame Nkrumah, Patrice Lumumba, Ho Chi Minh, Che Guevara y otros. Organizaron a los demás presos para hacer huelgas contra las malas condiciones carcelarias y para exigir sus derechos. Animaron a los presos a dejar de pelear entre sí y a unirse para cambiar su situación. Dice George: “Intentamos transformar la mentalidad negra criminal en una mentalidad negra revolucionaria. Como resultado, cada uno de nosotros ha sido objeto de años de despiadada violencia reaccionaria del Estado. Nuestro índice de mortalidad es lo que podrías esperar en una historia de Dachau”.

Desde su celda, George Jackson se unió con el partido Panteras Negras y fue nombrado Mariscal de Campo del partido. Sus escritos fueron publicados en el periódico, Pantera Negra, algunos de los cuales aparecen en el libro publicado después de su muerte, Blood in My Eye (Sangre en mi ojo). Sacó a la luz las experiencias de los presos en el Centro de Adaptación conocido como el MAD, la primera cárcel de máxima seguridad del país, donde usaban tácticas como privación sensorial, aislamiento total, vigilancia constante, violencia extrema y humillaciones que ahora en el 2010 han sido magnificadas al extremo en las unidades de control que proliferan en el país. Su análisis de la naturaleza fascista del gobierno de Estados Unidos bajo el disfraz de la democracia vino no sólo de sus estudios, sino también de sus vivencias cotidianas del trato que los presos negros recibían a manos de los guardias blancos y racistas, con el apoyo de muchos de los internos blancos, que él nombra “Hitler’s helpers” (los ayudantes de Hitler). Se entendía como un esclavo en un sistema colonial y por eso no aceptaba ninguna solución reformista.

“Como esclavo, el fenómeno social que me ocupa toda la conciencia por supuesto es la revolución. El esclavo. Y la revolución. Nacido a una muerte prematura, para hacer oficios serviles por un sueldo mínimo, el jornalero, el basurero, el atrapado, el encarcelado, sin fianza. Soy yo, la víctima colonial. Cualquier funcionario de bajo nivel me podría matar mañana. Sin castigo. He vivido la represión cada hora de mi vida, una represión tan severa que cualquier cambio de mi parte traerá alivio; una pequeña victoria o el alivio de la muerte. En todo sentido del término, en todo sentido auténtico, soy esclavo de la propiedad”. (Blood in my Eye)

Escribió: “No quiero morir dejando como monumento sólo unas tristes canciones y un montecillo de tierra. Quiero dejar un mundo liberado de basura, contaminación, racismo, estados nacionales, guerras y ejércitos de estados nacionales, ostentación, intolerancia, estrechez de miras, mil clases de mentiras y la economía usurera y licenciosa”. (Soledad Brother)

Tres compañeros de George Jackson –– W.L. Nolen, Sweet Jugs Miller y Cleve Edwards–– fueron asesinados por un guardia en el penal Soledad el 13 de enero de 1969. Unos días después de que un consejo encontró este homicidio “justificable”, un guardia blanco fue echado desde un pasillo alto al patio central. George Jackson, Fleeta Drumgo y John Clutchette fueron acusados de su muerte y se conocieron como los “Soledad Brothers”.

George Jackson fue asesinado por los guardias durante una insurrección en el penal San Quintín, el 21 de Agosto de 1971. El día que murió, tres guardias y dos presos que funcionaban como guardias también murieron, y los oficiales de la prisión culparon a seis prisioneros negros y latinos de su muerte. Estos seis se conocieron como “los 6 de San Quintín”. De los seis, él que ha conocido las peores centros de tortura del estado de California durante 39 años es Hugo “Dakatari” Pinell (Yogi).

Más de 2000 personas asistieron el funeral de George Jackson, incluso su familia, amigos y escoltas de los Panteras Negras. Las respuestas a su muerte incluyeron protestas públicas, actos guerrilleros y rebeliones carcelarias, incluso la de Áttica el 9 de septiembre en el estado de Nueva York, y la de Smyrna, Delaware en las mismas fechas, en la cual Gary Watson fue acusado del homicidio de un guardia y sigue siendo preso político hoy en día.

Después de la muerte de George Jackson, Khatari Gaulden y muchos anónimos luchadores africano-americanos siguieron sus pasos en el movimiento penal. Gaulden fue asesinado en la prisión de San Quintín en 1978.

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La tradición de Agosto Negro

La tradición de Agosto Negro (Black August) nació en 1979 para honrar a George Jackson, Jonathan Jackson, James McClain, William Christmas y Khatari Gaulden. Varios ex presos iniciaron el Comité Organizador de Agosto Negro, llevando brazaletes negras, tomando ejercicio y sosteniendo ayunos para conmemorar los días de los asesinatos, con énfasis en la resistencia, la unidad, el auto-sacrificio y la renovación espiritual. También organizaron manifestaciones fuera de la prisión San Quintín para llamar la atención pública al reino de terror estatal ahí. Durante más de tres décadas, un enfoque especial ha sido el apoyo a los presos y presas políticos que han recibido sentencias de venganza por su participación en organizaciones como los Panteras Negras, República de Nueva África, Movimiento de Acción Revolucionaria, MOVE, y el Ejército de Liberación Negra / Nueva Afrikana.

Agosto Negro se ha extendido a otras partes del país y del mundo, con iniciativas desde Cuba de parte de las exiliadas Nehanda Abiodun y Assata Shakur, quien se fugó de una mazmorra del estado de Nueva Jersey con la ayuda de sus compañeros guerrilleros del Ejército de Liberación Negra el 2 de noviembre de 1979. También se destacan los esfuerzos del Movimiento Malcolm X en conjunción con varias otras organizaciones, poetas y artistas. Cabe señalar que durante años, muchos grupos de hip hop han participado en las conmemoraciones de Agosto Negro.

Son varias las fechas históricas en el mes de agosto que destacan la historia de la esclavitud africana y la resistencia en su contra. En 2003, Mumia Abu-Jamal escribió: “Fue una mañana con mucho calor húmedo en agosto de 1619, cuando los africanos de piel oscura fueron descargados de un barco en la colonia inglesa de Jamestown en Virginia…Eran cautivos encadenados. Cautivos robados en una desalmada guerra racial desatada contra la vida negra por los príncipes mercaderes de Europa. La historia de la gente que se define como africano-americana comienza aquí”.

-El 16 de agosto de 1768, los cimarrones de Charlestown, Carolina del sur, repelaron a las tropas británicos en defensa de su campamento que era un refugio para los esclavos fugitivos.

-En agosto de 1781, la primera exitosa rebelión de esclavos en el mundo fue planeada en la oscuridad de la noche en las selvas de Haití (llamado Saint-Domingue en aquel entonces).

-El 30 de agosto de 1830 la rebelión del Gabriel Prosser con 1000 esclavos fue planeada en Virginia, pero no fue exitosa debido al mal clima y a una traición.

– El 21 de agosto de 1831, la rebelión de Nat Turner sucedió en el mismo estado.

– El 29 de agosto de 1841, los descendientes de africanos en Cincinnati se defendieron en peleas callejeras durante 5 días contra euro-americanos que llevaban a cabo campañas de terror racista.

-El 22 de agosto de 1843, el abolicionista Henry Highland Garnett convocó a una huelga general de esclavos.

– El 2 de agosto de 1850, se inició el Ferrocarril Subterráneo que llevó a miles de esclavos a libertad en el Norte.

-El 1 de agosto de 1856, hubo una intensa batalla entre esclavistas y esclavos fugitivos en Carolina del Norte.

-En agosto de 1856, el viejo John Brown peleó contra las fuerzas que promovían la esclavitud en el territorio de Kansas, tres años antes de ser colgado por la redada contra Harpers Ferry.

-En agosto de 1860, una conspiración para liberar los esclavos se delató cuando se descubría un campamento organizado de descendientes de africanos y euro-americanos en el condado Talladega en el estado de Alabama.

-El 2 de agosto de 1865, un congreso de 50 descendientes de africanos se celebró en el estado de Virginia para exigir derechos a los títulos a tierras ocupadas durante la Guerra Civil. Durante todo el mes hubo batallas en las cuales grupos de descendientes de africanos resistieron los ataques de turbas blancas que intentaron despojarlos de sus tierras.

-En agosto de 1903, unos soldados africanos a servicio del gobierno de Estados Unidos, enfurecidos ante la discriminación y comentarios racistas contra ellos, destrozaron el pueblo de Brownville, Texas.
-En agosto de 1906, el Movimiento Niágara se reunió en Harpers Ferry, Virginia y emitió el histórico manifiesto de W.E. DuBois contra la discriminación racial contra africanos en Norteamérica.

-El 1 de agosto de 1914, Marcus Garvey fundó la Asociación Universal para el Mejoramiento del Negro (UNIA).
-El 23 de agosto de 1917, soldados negros en Houston sostuvieron batallas callejeras en Houston, con un saldo de 17 racistas euro-americanos muertos.

-En agosto de 1920, más de dos mil delegados se reunieron para el Congreso Internacional de los Negros del Mundo, organizado por la UNIA.

-En agosto de 1943, hubo una rebelión en Harlem como respuesta a un asesinato policial. Hacían falta más de 16,000 policías y soldados para apagarla.

-En agosto de1963, se celebró la Marcha al Washington encabezada por el Dr. Martin Luther King para pedir los derechos y privilegios garantizados en la Constitución de Estados Unidos.

-En agosto de 1964, hubo rebeliones urbanas en Jersey City, Paterson, Chicago, y Filadelfia. La rebelión de Watts en Los Ángeles, California sucedió el 11-16 de agosto de 1965, la de Filadelfia el 16 de agosto del mismo año; las de Lansing, Michigan y Waukegan, Illinois el 6-7 y 28 de agosto de 1966; la de Milwaukee, Wisconsin el 30 de julio al 2 de agosto y la de New Haven, Connecticut el 19-24 de 1967. Las rebeliones eran continuas cada verano en todas las ciudades grandes del país hasta 1968.

-El 7 de agosto de 1970, Jonathan Jackson fue asesinado en una balacera mientras estaba al mando de la redada contra el Tribunal del Condado de Marín.

-El 18 de agosto de 1971, integrantes de la República de Nueva Áfrika resistieron un asalto contra su central por agentes de la policía estatal y del FBI en Misisipi.

-El 21 de agosto de 1971, George Jackson fue herido a muerte por un disparo de los guardias en la torre de la prisión San Quintín.

– El 8 de agosto de 1978, en Filadelfia, la organización MOVE resistió un ataque militar de alrededor de 500 policías con el resultado de la detención los 9 presos conocidos como “los 9 de MOVE”.

En el mes de agosto nacieron Marcus Garvey, Dr. Mutulu Shakur, Russell Maroon Shoatz, Debbie Sims África, Malike Latine y Fred Hampton.

*Actualización de texto publicado en varios medios libres en agosto del 2010.

*Lo pueden descargar completo acá:

http://subversiones.org/wp-content/uploads/2014/08/Agosto-Negro-2014-Fanzin-formateado-carta.pdf

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Anarquismo Africano: La Historia de un Movimiento

(Escrito por: Deirdre Hogan (en Inglés) como comentario del libro African Anarchism: The history of a movement de Sam Mbah y I.E. Igariwey. Texto sacado de Workers Solidarity No 55 publicado en Octubre de 1998)1_1

Poca gente asocia anarquismo con África. Sin embargo, está ciertamente comenzando a arraigar allí. Este libro está escrito por dos miembros de la Awareness League, una organización anarcosindicalista con aproximadamente 2000 afiliados en Nigeria. Comenzando con una buena introducción al anarquismo, los autores perfilan su relación con África en un intento para “enriquecer el anarquismo y los principios anarquistas con una perspectiva africana y para hacer un camino para África en el mundo libertario”.

Aunque el anarquismo como movimiento social consciente es relativamente nuevo en Africa, las sociedades precoloniales africanas contenían muchos “elementos anárquicos”. Este libro presenta un estudio muy interesante de las tendencias anarquistas en las sociedades tradicionales de África. A pesar de no ser realmente anarquista, aquellas sociedades, basadas en el comunalismo, estaban autogestionadas y eran independientes donde “cada individuo sin excepción tomaba parte, directa o indirectamente en los asuntos de la comunidad a todos los niveles.”

Mbah e Igariwey continúan ilustrando su punto de vista dando tres casos estudiados de sociedades sin-estado en el África precolonial: los Igbo, el pueblo del Delta del Níger y los Tallensi. Algunas características comunes a estas sociedades eran la falta de centralización, un modo comunal de producción, y la ausencia general de estratificación social.

Llega el Capitalismo.

Las influencias capitalistas fueron primero introducidas en África durante la expansión económica que acompañó la Revolución Industrial en Europa. Los tratantes de esclavos y otros comerciantes extranjeros que tenían sus intereses en las regiones costeras facilitaron la ruptura gradual del modo de producción comunal. Luego la conferencia de Berlin y la consecuente partición de Africa aseguró la “entronización de los intereses imperiales sobre los de las sociedades tradicionales”.

Así el trabajo asalariado, los impuestos, la introducción del dinero, comercio, inversiones y las instituciones sociales y la burocracia fueron traídos para mantener el sistema imperialista y son citados como las principales armas empleadas para incorporar Africa al mundo de economía capitalista.

Los autores discuten cómo la incorporación africana a la economía global fue periférica y “no trajo la ascensión completa a una economía capitalista, el resultado final fue, en la mayoría de los casos, una estructura capitalista distorsionada, desequilibrada”. Esto le creó a Africa una cultura de dependencia hacia los países avanzados que hizo que los beneficios fueran (y todavía van) constantemente de Africa a los países capitalistas avanzados.

Otro importante efecto del colonialismo fue la formación de una nueva clase social. Por ejemplo, debido a las nuevas leyes de impuestos hacia la gente indígena, emergió un nuevo grupo de emigrantes asalariados.

En respuesta al estatus socio-político y económico inferior impuesto a la vasta mayoría africanos, comenzaron a surgir sindicatos. Mbah e Igariwey ofrecen un análisis detallado del movimiento sindical en Nigeria y en Sudáfrica, criticando sus estructuras jerárquicas. La carencia de perspectiva revolucionaria y las ambiciones políticas de sus líderes son algunas de las razones por las que las trade unions fallaron en maximizar su potencial.

¿Una vía africana hacia el socialismo?

Tampoco “el Afro-socialismo” – en su mayoría basado en el modelo Soviético/Europeo Oriental – tuvo éxito en cambiar el status quo. La mayoría de los hombres de estado post-coloniales de Africa vieron a los gobiernos fuertes como algo de vital importancia. En vez de creer que al pueblo africano capaz de organizar sus propias vidas, el partido principal o gobierno de turno era el encargado de guiar al pueblo. “Algunos de los regímenes más retrógrados, más reaccionarios que jamás pisaron suelo africano fueron socialistas, algunos guiados por oficiales militares que marcaron su camino hacia el poder.”

Mbah e Igariwey continúan discutiendo las presentes crisis de Africa: la abyecta pobreza del 90% del pueblo codo con codo con la vasta riqueza y decadencia de los líderes políticos, el apaleamiento de los derechos humanos por parte de la clase dirigente, la enorme deuda exterior de las economías subdesarrolladas y dependientes de Africa y la corrupción política e inestabilidad social en todo Africa. Los autores llegan a la conclusión de que la única salida a la crisis africana es el anarquismo.

20110313_tshirt_africa“Para en particular, el desarrollo a largo plazo es sólo posible si hay una ruptura radical con el sistema capitalista y el sistema de estado – los principales instrumentos de nuestro estancamiento”. Ellos ven la vuelta a los tradicionales “elementos anárquicos” en el comunalismo africano como el próximo e inevitable paso. “La meta para una sociedad autogestionada nacida del deseo del pueblo de librarse del autoritarismo es tan atractiva como realizable en un largo plazo”.

Este libro tan bien estructurado e informativo da un análisis único de África. Los autores hacen un estudio en profundidad de las causas de la crisis de África, destacando claramente el potencial revolucionario de África y las muchas razones por las que el anarquismo es verdaderamente la única salida.

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LAMENTO POR LOS INDIOS DE TIERRA DEL FUEGO

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“¿Dónde se fueron las mujeres que cantaban como los ‘canarios’? Había muchas mujeres. ¿Dónde se fueron?”. Lola Kiepja,1966

¿Cómo hablar en unas cuantas palabras de pueblos poderosos?

¿Cómo hablar de los selk’nam, los haush, los yámana y los alakalufes?

Fueron pueblos poderosos porque no sólo llegaron sino se quedaron en las tierras más inhóspitas del mundo.

Eso lo lograron gracias a su coraje para arrancar sustento de los mares alborotados, de los bosques nevados, de las pampas abatidas por vientos helados.

Mujeres canoeras, yámana y alakalufes, desafiaron olas surgidas de la Antártida, arrimando sus canoas a las ballenas mientras sus hombres, de pie en la proa, con sólo una lanza en mano, se esforzaban por vararlas.

Hombres cazadores, selk’nam y haush, con sólo arcos y flechas, acosaron a los guanacos bajo la nieve y la tormenta mientras sus mujeres, con pesadas cargas, se apuraban para hacer un campamento y prender el fuego del hogar.

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Jugaron sus vidas en guerrillas y venganzas.

Eran bravos, duros enemigos y tenaces.

Pero también se amaron y amaron sus islas, cordilleras cuyas cumbres no se hunden en los mares glaciales.

Amaron sus bosques donde anidan pájaros multicolores.

Amaron el firmamento y sus dioses convertidos en astros, en vientos y en mares.

Y cantaron. Cantaron esperando curar a sus enfermos o sollozando cuando murieron.

Cantaron aspirando acceder al Más Allá.

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Cantaron a la Luna en su esplendor, al Sol que amanece, a los niños dormidos.

Cantaron en sus ritos, con solemnidad o entre risas.

Fueron. Ya no existen sino unos cuantos, cuyos padres o abuelos eran aquellos que “se fueron”.

Hacia fines del siglo diecinueve de la era cristiana, desembarcaron en sus islas unos hombres extraños; armados de balas, de venenos, de afán de riquezas.

Se apropiaron de las tierras que luego “limpiaron” para explotarlas sin amarlas.

Después se jactaron de pioneros, de civilizadores, de sacrificados servidores, de arquitectos del futuro, de constructores de naciones.

Los indios se defendieron como pudieron, con sólo arcos y flechas.

Familias enteras huyeron de hombres montados, armados, pagados para matarlas, de perros adiestrados para despedazarlas.

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Los indios resistieron como pudieron, con angustia, de manera confusa, con afán de sobrevivir.

Pero cayeron acribillados, las orejas, a veces la cabeza, arrancadas.

Fueron desterrados. Perecieron enviciados.

Agonizaron de las enfermedades traídas y sufrieron el dolor indescriptible, de ver que también sus niños sucumbían.

Esos hombres extraños los difamaron más tarde.

Dijeron, publicaron, que los indios atacaban primero, que los indios robaban sus ovejas, que los indios mataban ganado (ganado con el sudor de sus armas legítimamente compradas).

Explicaron que los indios se mataban entre sí, porque así eran –salvajes indomables, inadaptables a la vida civilizada–.

Aclararon, eso sí, que los indios no eran muchos de todas maneras; que los misioneros se ocuparon de ellos, que no se puede detener la historia.

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Algunos trataron de salvarlos, aunque sin lograrlo.

Baja el telón. Frente a la escena se erigen monumentos al aborigen.

Se dan nombres indígenas a estancias, pueblos y calles, a hoteles, clubes y playas

Se fabrican banderitas y estatuitas para vender al turista un recuerdo del nativo fueguino.

Y se comenta, “qué lástima, nuestro indio fueguino no nos dejó folklore.”

Pero sí, nos dejó el eco de su llanto, lamento por un pueblo al que abatimos y contagiamos, lamento por un pueblo que exterminamos.

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*Texto extraído del libro “Fin de un mundo: Los Selknam de Tierra del Fuego, de Anne Chapman

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El motín de esclavos del “Prueba” y la “Laguna de los negros” de Concepción

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Escrito por: Raimundo Contreras / resumen.cl

Ilustraciones: Italo Meza Briones (1) Pablo Placencia Lagos (7)

A finales de Marzo de 1805, en la Plaza de Armas de Concepción eran ejecutados un grupo de esclavos de Senegal que organizaron un motín en el barco carguero “Prueba” (Tryal) que los transportaba desde Valparaíso hacia el Virreinato del Perú. Pese a que lograron tomar el control de la embarcación y navegar hacia el sur intentando regresar al Atlántico, fueron capturados por la nave ballenera estadounidense “Perseverance” en un sangriento combate en la isla Santa María. Al llegar a Talcahuano, los cabecillas fueron rápidamente condenados a morir en la horca. Luego, los arrojaron a una laguna que anteriormente existía entre las actuales calles Cruz y Prieto, entre Rengo y Caupolicán.

En Chile, la esclavitud negra se desarrolló entre 1536 hasta 1823, y durante ese tiempo convivió con otros regímenes de explotación como la encomienda, el peonaje, el inquilinaje, la mita, las recomendaciones y la esclavitud indígena.1 Muchos de quienes trabajaban en plantaciones, minas y otros oficios morían cada año por las malas condiciones de vida y abusos laborales.

Los esclavos africanos comúnmente atravesaban el Atlántico encadenados hasta llegar al puerto de destino. Estimaciones calculan la cifra de esclavos africanos transportados a América en cerca un millón en el siglo XVI, tres millones en el XVII y 7 millones durante el siglo XVIII.2 Entre 1492 y 1870 se exportaron sólo a la América española entre 1.552.000-2.336.000 personas.3 Los esclavos africanos que arribaban a Buenos Aires eran arriados en caravanas cruzando las pampas hacia otras provincias. El cruce de la Cordillera de los Andes se realizaba con aún más grandes penurias.

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A finales de 1804, un traficante del negocio esclavista llamado Alejandro de Aranda transportó desde Mendoza a Valparaíso a 72 esclavos africanos. El grupo estaba compuesto en su mayoría por mujeres y niños, además de 9 lactantes. El 20 de diciembre fueron embarcados en el puerto de Valparaíso a bordo del barco mercante Prueba (Tryal) al mando del capitán Benito Cerreño, con rumbo al Callao, en el entonces Virreinato del Perú.

Según las declaraciones que posteriormente registró el notario José de Abos y Padilla para Juan Martínez de Rozas en Concepción, el Capitán Benito Cerreño declaró que la tripulación estaba compuesta por: “treinta y seis hombres, además de los pasajeros. Entre los esclavos se contaban veinte de entre doce y dieciséis años, uno de entre dieciocho y diecinueve años, llamado José; un mulato, llamado Francisco, nativo de la provincia de Buenos Aires, de alrededor de 35 años, y otro llamado Joaquín. El resto de la población esclava masculina tenía de entre 25 a 50 años, todos nacidos en la costa de Senegal, cuyos nombres eran: Babo, el jefe de su grupo, el segundo era su hijo, llamado Mure, el tercero Matiluqui, el cuarto Yola, el quinto Yau, el sexto Atufal, el séptimo Diámelo, el octavo Leche y el noveno Natu. No se recolectaron los nombres de los otros. Iban en la nave también veintiocho mujeres de todas las edades. Ninguno de los esclavos que viajó en la nave iba encadenado porque el dueño Aranda le había dicho que todos eran dóciles”4

La documentación oficial no señala nada más acerca de las mujeres y los niños a pesar que formaban parte mayoritaria del grupo de esclavos del barco. En el comercio del Atlántico, se ha indicado que el manejo especial de las esclavas mujeres africanas pudo haberles dado oportunidad de participar activamente en motines y revueltas. Por ejemplo, no se solía encadenarlas, y se acostumbraba separarlas de los hombres dejándolas en lugares cercanos a los dormitorios de los oficiales, junto a las bodegas con armas y cerca de las llaves. Como además eran abusadas sexualmente por la tripulación, se presume que las mujeres pudieron acceder a información crucial para planear las revueltas.5

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Siempre según el testimonio del capitán, el 26 de diciembre a las 3 de la madrugada, todos los españoles se encontraban dormidos excepto los dos oficiales de guardia, quienes eran el contramaestre Juan Robles, y el carpintero Juan Bautista Gayete, además del timonel y su hijo. Los esclavos se sublevaron rápidamente, dejando heridos al contramaestre y al carpintero, luego mataron a 18 hombres que estaban durmiendo sobre la cubierta, algunos con palos y puñales y a otros arrojándolos por la borda. Los amotinados dejaron siete españoles vivos y atados para maniobrar la nave y tres o cuatro más que se escondieron y durante el motín se mantuvieron dueños de la escotilla. Babo, uno de los cabecillas, informó al capitán Cerreño que debía llevarlos a algún país gobernado por negros, a lo que este respondió que era imposible, entonces Babo le ordenó poner rumbo a Senegal o las islas vecinas de San Nicolás. Los amotinados amenazaron con matarlos a todos si la nave no les llevaba hacia África. El capitán declaró la imposibilidad del viaje debido a la distancia, las malas condiciones de la embarcación y la falta de provisiones.

En su testimonio posterior, Benito Cerreño declaró que mantuvo la esperanza de encontrar una embarcación española o extranjera en la ruta. Así, el Prueba continuó con rumbo al norte y dentro de diez u once días avistaron el desierto peruano y continuaron en las proximidades de Nazca. El capitán declaró que no se dirigió a Pisco, que estaba cerca, ni a ningún otro puerto de la costa debido a las órdenes de los amotinados y que luego determinó que lo mejor sería ir a la isla Santa María, donde podrían obtener agua y víveres fácilmente, siendo una isla desierta. El cambio de curso en dirección hacia la isla fue celebrado por los amotinados, los que realizaron conferencias diarias en las que probablemente discutieron lo que era necesario para su regreso a Senegal. Ocho días después de abandonar las cercanías de la costa de Nazca, Mure llegó a hablarle al capitán y le dijo que sus compañeros habían decidido matar al tratante Alejandro de Aranda, porque no podían obtener de otra manera su libertad. Matinqui y Leche bajaron al camarote de Aranda, lo apuñalaron en la cubierta y lo arrojaron por la borda. El pasajero, Lorenzo Bargas, estaba durmiendo y despertó con los gritos de Aranda. En vista de que los negros tenían dagas ensangrentadas en sus manos, se arrojó al mar a través una ventana. Poco tiempo después de matar a Aranda, llegaron al puente: su primo alemán, Francisco Masa y su otro empleado, llamado Hermenegildo, además del contramaestre Juan Robles, y su compañero Manuel Vizcaya, y dos o tres marineros, todos los cuales resultaron heridos, y después de haberlos apuñalado, los arrojaron vivos al mar. Al finalizar esta masacre, Mure le dijo al capitán que ahora habían hecho todo, y que podrían seguir su destino, advirtiéndole igualmente que iban a matar a todos los españoles si veían que hablaban o trazaban cualquier plan en contra de ellos. Después de cuarenta y dos días de navegación a contar desde el momento en que zarparon de Nazca, tiempo en el cual navegaban con muy pocas provisiones, llegaron hasta la isla Santa María, en el Golfo de Arauco.

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A principios del siglo XIX, el aumento de la demanda de aceite de ballena y lobos marinos mantenía una actividad de tránsito constante de naves balleneras, comerciantes y contrabandistas entre los puertos chilenos y las denominadas islas araucanas, la Mocha y la Santa María, así como también las islas del archipiélago de Juan Fernández, Más a Tierra y Más Afuera. En la Santa María y la Mocha era común encontrar buques anclados, mientras las tripulaciones descansaban o cumplían faenas de reparación y abastecimiento.6

En una bahía de la isla Santa María se encontraba un buque ballenero norteamericano, el Perseverance, al mando de Amasa Délano, un experimentado marino en medio de su tercer viaje alrededor del mundo y antecesor distante de Franklin Delano Roosevelt.7 Algunos historiadores se han referido a las rígidas condiciones que primaban en el barco, comparándolo, tal como otras naves balleneras y loberas de la época, como verdaderos feudos en el mar. 8

Según quedó registrado en la bitácora del Perseverance y en el relato del capitán9 el 20 de febrero a las seis de la mañana se avistóel Prueba entrando hacia la bahía. A las 8 de la mañana salió un bote con Délano y algunos miembros de la tripulación para abordarlo. Dos horas después regresó el bote y el oficial a cargo traía instrucciones del capitán. Según lo que se informó, se trataba de una nave española que iba de Buenos Aires al Callao, con cuatro meses y veintiséis días sin tocar puerto, con esclavos a bordo y gran parte de su tripulación blanca muerta de sed y hambre. En el Prueba, mientras tanto, Cerreño continuaba con la falsa historia siguiendo las órdenes de los amotinados mientras el capitán Amasa Délano enviaba un pequeño bote a su barco a buscar víveres y otro más tarde por agua. El capitán Délano declaró que sospechó de la historia de Cerreño y notó que este capitán habíaperdido mucha de su autoridad a bordo. Cuando observó un incidente donde un joven esclavo golpeó en la cabeza con una daga a un español que intentaba comunicarse con otro marinero en el puente, Délano pid explicaciones a Cerreño, a lo que este respond insatisfactoriamente. Délano quiso conversar a solas con Cerreño, pero el capitán siempre estuvo vigilado. A las cuatro de la tarde anclaron el Prueba lo más cerca que pudieron del Perseverance. Delano proced a volver a su nave mientras continuabala faena de aprovisionamiento. En un descuido, Benito Cerreño se arrojó hacia el bote de Délano. Otros españoles también se lanzaron al agua y fueron rescatados por el bote norteamericano. Cerreño anunció a gritos que se rebelaron los negros y que habían matado a toda su gente. Délano ordenó a sus marineros dirigirse hacia su nave mientras los negros cortaban las amarras del Prueba. Una vez en el Perseverance, Délano ordenó disparar seis tiros con un cañón hacia el Prueba que comenzaba a alejarse rápidamente. Los disparos destruyeron un mástil de proa y otras pequeñas cuerdas pero sin dificultar la huida de los esclavos. Pronto la nave quedó fuera de alcance de tiro y salió de la bahía.

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Délano determinó tomar el Prueba con dos botes balleneros. Preguntó a Cerreño si los esclavos tenían armas de fuego, a lo que este respondió negativamente. Los marineros tomaron mosquetes, picas y sables ofreciéndose voluntariamente para abordar la nave. Dieciocho hombres se embarcaron en dos botes al mando del primer oficial Mr. Low. Con él iban: el segundo oficial Mr. Brown, William, el hermano del capitán Délano, Mr. George Russel, el guardiamarina Mr. Nathaniel Luther, el contramaestre William Clark, el artillero Charles Spence y trece marineros.

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El relato señala que los botes se acercaron al Prueba. Los norteamericanos abordaron con grandes dificultades, luego los amotinados se atrincheraron en la cubierta con sacos y pertrechos. Los norteamericanos dispararon matando a Babo, Atufal, Dick, Natu y Quiamolo, hirieron a varios más y tomaron prisioneros a los sobrevivientes que se rindieron. A algunos esclavos heridos les colgaban parte de las entrañas, otros tenían la mitad de la espalda y muslos en carne viva, totalmente despellejados por las espadas. También hubo españoles heridos y muertos por el asalto. A las diez de la noche, el segundo oficial con tres hombres regresaron al Perseverance a informar al capitán Délano que el Prueba había sido tomado y a curarse heridas de daga en el pecho. Otros tres norteamericanos habían sido heridos levemente también. Existen antecedentes de que el capitán Cerreño, al regresarfurioso al Prueba, apuñaló a un joven esclavo y quería descuartizarlos a todos. Délano contuvo al capitán amenazando con azotarlos a todos si continuaba la violencia.10 El 23 de Febrero, el Prueba, recapturado, zarpó junto al Perseverance hacia Talcahuano y fue entregado a las autoridades españolas de la época. La llegada a puerto de la nave quedó registrada el 26 de febrero de 1805.

Los sobrevivientes inmediatamente fueron sometidos a prisión por el asesor letrado, delegado de la intendencia de Concepción, y futuro segundo vocal de la Primera Junta Nacional de Gobierno, Juan Martínez de Rozas. Antes de una semana se pronunció la sentencia: pena de muerte para Mure, Matinqui, Alazase, Yola, Joaquin, Luis, Yau, Mapenda y Yambaio. Las esclavas y los niños serían obligados a presenciar la ejecución. El fallo fue confirmado por la Real Audiencia de Santiago y consignó que debía ejecutarse “arrastrándolos desde la cárcel, a la cola de una bestia de carga, y luego serán colgados hasta morir, y las cabezas de los cinco cabecillas serán cortadas después de muertos y se clavarán en un poste en la plaza del puerto de Talcahuano, y los cadáveres de todos deben ser quemados y reducidos a cenizas. 11

Pero, al parecer, los cuerpos no fueron quemados. Una leyenda popular relata que fueron arrojados a una pequeña laguna que existía a poca distancia de la Plaza de Armas. Posteriormente, los habitantes de la ciudad bautizaron la laguna como “La Laguna de los Negros”.12 Hoy, esta laguna está cubierta por el trazado de las calles Cruz, Prieto, Rengo y Caupolicán, en el centro de Concepción, la ciudad que creció expandiéndose sobre humedales y lagunas.

La historia del motín ha sido rescatada en más de una ocasión, tanto en la literatura como en el cine. En 1855, Herman Melville, célebre escritor norteamericano, escribió un cuento llamado “Benito Cereno”, basado en los hechos de aquella rebelión de esclavos13. Casi un siglo después, esta misma historia fue llevada al cine por el director francés Serge Roullet, quien pone el acento de la trama, no en el motín, sino en el capitán norteamericano Amasa Délano, quien supuestamente, después de muchas elucubraciones descifra el oculto motín de  la nave que aquella jornada llegó a la isla Santa María.

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Cuenta la leyenda que cuando Mure se encontraba junto a la horca, habló en español a sus verdugos reconociendo la sentencia de su delito, pero justificándolo como “el resultado inevitable de la crueldad de sus captores y de su falta absoluta de derecho para ir a robar hombres libres y comerciarlos, arrancándolos de sus hogares, mujeres e hijos”.

Cuando aconteció el motín del Prueba en 1805, la colonia española estaba cerca a acabarse en Sudamérica, y en su lugar, el proyecto de la oligarquía criolla iba tomando forma. Pronto, esta clase social comprendería que le era más rentable mantener trabajadores asalariados que esclavos. El esclavismo en Chile acabaría en menos de dos décadas y tiempo después, el peonaje e inquilinaje se transformarían en trabajo asalariado. El motín del Prueba es un trozo de la historia del despegue inicial del capitalismo occidental en nuestras costas, cuando la burguesía de todas las naciones buscaba expandirse en nombre del progreso y la razón14, explotando brutalmente a la población de América Latina y África, no sin resistencia por su parte.

REFERENCIAS:

1 La esclavitud negra en Chile (1536-1823). Memoria Chilena. Disponible en http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-100668.html.

2 Industria e Imperio, Eric Hobsbawm, editorial Crítica, 2001, pp. 48

3 Esclavitud. Las cifras de la trata. WIKIPEDIA. LA ENCICLOPEDIA LIBRE. http://es.wikipedia.org/wiki/Esclavitud#Las_cifras_de_la_trata

4 Narrative of voyages and travels in the northern and southern hemispheres. Amasa Délano (1817) 335-339 pp.

5De Senegal a Talcahuano, los esclavos de un alzamiento en la costa pacífica. http://cultural.argenpress.info/2009/12/de-senegal-talcahuano-los-esclavos-de.html

6 Historias de marinos y esclavos. Hernán Soto. Artículo en Punto Final. Mayo de 2004.

7 Who Ain’t a Slave? Historical fact and the fiction of Benito Cereno. December 16, 2013. By Greg Gardin http://chronicle.com/article/Slavery-in-FactFiction/143551/

8 Coulson, Douglas M. (2010) “Distorted Records in “Benito Cereno” and the Slave Rebellion Tradition,” Yale Journal of Law & the Humanities: Vol. 22: Iss. 1, Article 1. Available at: http://digitalcommons.law.yale.edu/yjlh/vol22/iss1/1

9 Narrative of voyages and travels in the northern and southern hemispheres. Amasa Délano (1817) 336-339 pp.

10 De Senegal a Talcahuano, los esclavos de un alzamiento en la costa pacífica. http://cultural.argenpress.info/2009/12/de-senegal-talcahuano-los-esclavos-de.html

11 Documento oficial de la Intendencia de Concepción, por Jose Abos Padilla para Juan Martínez de Rozas. Narrative of voyages and travels in the northern and southern hemispheres. Amasa Délano (1817) 347 pp

12 La laguna de los negros. Oreste Plath. Geografía del mito y la leyenda chilenos. 1995.

13 Benito Cereno, Herman Mellville 1855.

14 The many headed hydra. “Marineros, esclavos campesinos en la historia oculta del Atlántico” Peter Linebaugh y Marcus Rediker. 2000

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HAITI: LA CARA SUCIA DE LAS RAZONES HUMANITARIAS

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Repudiamos el genocidio que el cáncer capitalista ha realizado incesantemente al pueblo haitiano, bajo sus máscaras “humanitarias” el imperialismo ha querido dominar y doblegar a la primera población americana en encontrarse cara a cara con los invasores blancos en 1492, quienes se mantuvieron en sucesivas rebeliones indígenas y se mostraban reaci@s a dejarse gobernar o explotar. Después de tantos años de opresión forzosa, saqueo y genocidio, el pueblo haitiano se mantiene en pie de lucha, exigiendo la autodeterminación de su pueblo y la retirada de los neocolonizadores gringos y de los gobiernos marionetas del imperialismo norteamericano.

Es sumamente importante conocer la real historia de la comunidad de Haití, este artículo la describe de forma clara y crítica, desde la esclavitud y posterior extinción de los Taíno (pueblo nativo de Haití) por parte de los estómagos hambrientos del imperialismo medieval europeo hasta la actual crisis propiciada por los estados criminales del capitalismo. Da cuenta de las invasiones sangrientas y múltiples intervenciones militares de los capitalistas contra el pueblo de Haití.

Artículo preparado en abril de 2004, como respuesta a la intervención terrorista estatal, donde el gobierno $hileno no sólo fue cómplice, sino que participó activamente en la masacre haitiana.

Solidaridad con la resistencia del pueblo Haitiano!!!
Fuera los gringos y sus lacayos de Haiti!!!


LA INVASIÓN A HAITÍ: LA CARA SUCIA DE LAS RAZONES HUMANITARIAS

¿Por qué la Naturaleza, que todo ha creado
Creó esa planta la cual nos extenúa con trabajo?
Nuestro aliento la ventila, nuestras lágrimas la riegan,
Nuestro sudor viste el suelo sobre el cual crece.
Piensen los amos, cuyo corazó es de acero,
Piensen cuántas espaldas se han reventado
Por las dulzuras con que sus cañas pagan
(William Cowper, 1788, “Lamento del Negro”)

En las novelas policiales, el asesino siempre vuelve a la escena del crímen. En política internacional, ocurre algo parecido. Los EEUU tienen por costumbre volver a aquellos países que ya han devastado, que ya han intervenido, asegurándose siempre de tener sobre estas regiones las riendas sujetadas bien firmemente. Haití es una de esas pobres víctimas sobre las que el imperialismo se ha ensañado, y ha estado por dos siglos estrujándole hasta el último centavo, hasta la última gota de sudor y sangre. Recientemente, la intervención “humanitaria” de Bush y Co. ha vuelto a poner a esta pequeña nación en el quehacer noticioso. Nuevamente, para nuestra prensa, Haití existe.

Pero no puede entenderse la actual coyuntura haitiana, simplemente, desde las “fallas” del derrocado gobierno de Aristide, o desde los hechos de violencia que lo precipitaron: es necesario abordar el problema en toda su complejidad, mirar en su profunda dimensión histórica, para constatar como las cadenas del pasado sobreviven en el tiempo para determinar la actualidad, colándose, como el viento, por las rendijas de la historia, en el presente. Y constatar cómo no hay cambio posible, mientras no haya voluntad política y resolución para enfrentar ese pasado que, como un espectro desde el borde de nuestro siglo, observa celoso al embrión que se incuba en los más hondo de la sociedad haitiana y latinoamericana. La historia de Haití es indisociable de esa herencia de opresiones, bajo la forma del Amo, del Maitre, del Master. Pero no sólo están esas raíces temporales, hondamente clavadas en la realidad haitiana, configurando el rostro de su actual sociedad; también está esa secuencia interminable de hechos relacionados y concatenados, que deben comprenderse para entender donde se ubica Haití dentro del panorama internacional actual. Es necesario discernir el lugar que ocupa este pequeño país caribeño en el cuadro de las relaciones internacionales, para constatar las estrechas vinculaciones entre lo que sucede en Haití, con lo que pasa en Venezuela, en Irak, y para poder comprender un hecho tan inverosímil, como que Chile esté interviniendo militarmente en el otro extremo de nuestro continente. La intervención militar entusiasta del payaso pro-yanqui de Lagos, no constituye un hecho del azar, sino que es fruto de una derivación peligrosa en el panorama internacional, a la cual los revolucionarios en general, y los anarco-comunistas en particular, debiéramos tomarle el peso que se merece.

Con la intención de poder entender el proceso haitiano dentro de su perspectiva sincrónica y diacrónica, inserto en el pasado y el presente como una unidad histórica, es que es necesario comenzar este trayecto en los albores coloniales de Haití. Intentaremos poder comprender, así, la real naturaleza de este opresor cancerbero capitalista que muerde incesantemente al pueblo haitiano y latinoamericano, y que es necesario enfrentar decididamente en todas sus manifestaciones para poder alcanzar la liberación que se impone como necesidad de primer orden para los explotados y oprimidos del mundo, ante la agresividad que muestra el capitalismo y el imperialismo, aún bajo sus mascaras “humanitarias”.

HAITI, FRUTO DEL GENOCIDIO Y LA ESCLAVITUD: DE DECIR “SI, AMO” A DECIR “OUI, MAITRE”.

Haití está en una isla en medio del Caribe, compartida con República Dominicana; en épocas de la conquista de América por los españoles, esta isla fue llamada La Española (Hispaniola). Y sus habitantes originarios, los Taínos, que llamaban a esta isla Quisqueya, tuvieron el dudoso “privilegio” de ser la primera población americana en encontrarse cara a cara con los hispanos en 1492. Inmediatamente, los Taínos fueron forzados a trabajar en los lavaderos de oro y en yacimientos auríferos, para gloria de “Su Majestad” el rey de España, y para satisfacer la ambición de la naciente burguesía y la nobleza de entonces. Este trabajo forzado, resultaba un concepto absolutamente extraño al modo de vida tradicional de los caribeños, por lo que éstos se mostraban un tanto levantiscos y rebeldes ante sus nuevos amos. Las sucesivas rebeliones indígenas, llevaron a que Colón debiera ocupar militarmente la isla en 1495 y a someter por la fuerza bruta a una población que se mostraba reacia a dejarse gobernar o explotar. Se impusieron brutales tributos en oro sobre los nativos, y quienes no eran capaces de alcanzar las sumas requeridas por la codicia hispana, eran salvajamente castigados, cortándoseles una mano o asesinándoles. Pronto, el asesinato impune sobre los Taíno, hizo que éstos optaran por ahorrar trabajo a los amos europeos y comenzaran a asesinar a sus propios hijos y recién nacidos, a fin de que no sufrieran el destino que ellos debían padecer en carne propia. El holocausto al que esta población fue sometida, llevó a que muchos indígenas optaron por la muerte por sus propias manos, es decir, por el suicidio, el cual las más de las veces era colectivo. Se envenenaban o ahorcaban, todo con fin de huír de la esclavitud a que los sometía la Corona española.

En 1493, se calcula que la Española tenía unos 3.000.000 de Taínos; en 1514 quedaban tan sólo 22.726 en edad de trabajar (lo que significaba desde los 14 a los 70 años, según los rapaces estándares coloniales); para 1519, o sea, 27 años después que Colón “descubriera” el Nuevo Mundo (el cual estaba enteramente descubierto y poblado desde Alaska hasta Tierra del Fuego), los Taíno ya eran parte del recuerdo de los primeros conquistadores y escasamente se podía encontrar alguno, puro o a lo más, mestizo. En una pavorosa expresión de Darwinismo social, los Taíno no habían sobrevivido la prueba de la explotación a manos españolas. En 1515, para suplir la falta de mano de obra local, los indígenas de las islas vecinas de Aruba, Curacao y Bonaire son llevados a la isla… sin embargo, éstos tampoco tardaron en correr el mismo destino. Pero las Colonias no se podían despoblar, y los ibéricos no tardaron en encontrar el substituto perfecto para los desaparecidos indígenas: los negros de Guinea. 10 años después de llegado Colón, llegaban los primeros esclavos negros a la isla. Masas humanas comenzaron a ser transportadas desde África con destino a la isla, enriqueciendo ya no sólo a los conquistadores y las autoridades coloniales, sino que además, a todos los involucrados en el emergente y lucrativo negocio del tráfico de esclavos, que hasta la fecha permanece como una de las más escandalosas verguenzas de la historia humana. Junto a los Taíno, desaparecía, hacia 1520, como principal actividad en la isla, la explotación del oro, y pasaban a serlo las plantaciones intensivas, en particular, la caña de azúcar. 1516 es el año en que la Colonia hace su primera exportación de azúcar a Europa, expandiéndose esta actividad en los años subsiguientes (1530). Los esclavos de Guinea, resultaban perfectos para el trabajo en la caña: tenían una resistente constitución física y soportaban las condiciones de humedad y calor del Caribe.

A mediados del siglo XVI, La Española perdía interés para sus colonos originales, ya que el oro de México o Perú resultaba una presa mucho más cotizada. Desde entonces, el abandono de esta colonia llevará a que los asentamientos españoles sean productores principalmente de ganado. Y mientras España perdía interes en el Caribe, ingleses, holandeses y franceses, ponían sus ojos en la región. Primero, llegan los piratas a saquear las prósperas Colonias hispanas. Así, el pirata Francis Drake asolará las costas de la Española a fines del siglo XVI, arrasando los asentamientos de colonos (1587). Posteriormente, a mediados del siglo XVII, los franceses comienzan a asentarse en la parte occidental de la isla. Bautizan a su colonia Saint-Domingue. Sus primeras plantaciones son de tábaco, el cual comercian con los asentamientos españoles de oriente. En 1697, se realiza el Tratado de Ryswick, entre España y Francia, y los primeros ceden, oficialmente, la parte occidental de la isla a los franceses. Las plantaciones se intensifican y se agrega al tabáco el algodón, el café y el azúcar. Pero poco cambiará para los esclavos de la isla, quienes seguirán despertándose y acostándose con el sol, cortando caña, para que puedan saborear exquisitos postres las cortes imperiales europeas y los banqueros alemanes y holandeses.

La colonia llegó a ser tan próspera durante el siglo XVIII, que fue conocida, como la Perla de las Antillas: hasta 1520 la principal productora de oro, ahora era el principal productor de azúcar y de café del mundo. Pero el régimen mercantilista que Francia impone sobre la isla, desincentiva la producción local en grado sumo: ni siquiera el azúcar es refinada por artesanos de la colonia. Ésta se exportaba cruda y era refinada fuera de ella. Hasta el día de hoy, el azúcar refinada que se encuentra en el Caribe, es toda importada. Las restricciones sobre la producción local, sobre el comercio, y sobre el desarrollo de una clase artesanal numerosa en la isla, acumulan el capital y las ganancias en la metrópoli. Sobre esta base, se asienta la piedra angular de la economía haitiana hasta el día de hoy, como un pesado lastre lanzado sobre las futuras generaciones de ese país. Con perspectiva histórica, además, debe buscarse entender el “subdesarrollo” y el atrofiamiento de la economía haitiana, y no en una mítica “incapacidad genética” de los negros para controlar sus destinos. Así, Haití tempranamente ve todas sus capacidades productivas limitadas a la producción de azúcar bruta. Y en la medida que el azúcar sigue exportándose en grandes cantidades desde la isla, las importaciones se verán reducidas a que siguieran llegando más esclavos, para seguir engordando a los colonizadores y a quienes se enriquecieron a costa del tráfico humano. Los números de esclavos llegados a la isla no eran nada despreciables: 27.000 en 1786, 40.000 en 1787; en 1780, los esclavos eran el 90% de la población de la Colonia, o sea, unas 500.000 almas. Pero debido a las fatigosas jornadas de trabajo, a la mala alimentación y a lo duro del trato de los amos, la mortandad de los esclavos era altísima. Y se suplía este sacrificio con más y más esclavos traídos del África. Hasta que ya no se pudo más. Y la Revolución reventó en 1791, poco después que en Francia.

La Revolución en Haití respondió a las profundas contradicciones acumuladas por un modelo colonialista profundamente inhumano, que reducía al 90% de la población a ser literalmente bestias de carga, pero fue ayudada por la crisis constitucional de 1790 en la isla: se conformó una Asamblea General en Saint-Marc, un asentamiento de la colonia, que decretó una Constitución que rechazaba la autoridad del Gobernador. En este contexto, las míseras condiciones de vida y el esclavismo, todo reventó en la cara de los colonos. Las luchas enfrentaban a tres actores principales: los colonos blancos, los negros libres y los negros esclavos. Nada pudo frenar la rebelión en contra de las autoridades francesas, ni siquiera reformas como la abolición de la esclavitud en 1794. Un año mas tarde, en 1795, el Tratado de Basle, cedía a los franceses el control completo sobre la isla. Las rebeliones continuaron y se alzaba, como caudillo militar de los negros en 1798, Toussaint L’Ouverture, un negro libre. Éste, proclama a la isla “una e indivisible” y ocupa militarmente la parte oriental de la isla en 1801, cedida a las autoridades francesas. Los colonizadores huían desesperadamente de la isla, y los campesinos incendiaban las plantaciones, auténtico símbolo y expresión material a la vez, de su explotación y de su miseria. L’Ouverture era apresado en 1802 por las tropas napoleónicas llamadas a someter la rebelión de los esclavos, y moría de tuberculosis al año siguiente, apresado por la República que cínicamente gritaba a los cuatro vientos “Igualdad, Fraternidad, Libertad”. Pero esta marea humana que marchaba hacia la liberación no podía ser sometida por ninguna autoridad colonial, con lo cual ganaron, a precio de su propia sangre, la independencia y el derecho a ser la primera República Negra, el 1o de Enero de 1804, decretada por Jacques Dessalines, el “padre de la patria” haitiano.

DE LA COLONIA A LA INDEPENDENCIA: DE DECIR “OUI, MAITRE”, A DECIR “YES, MASTER”.

Pero como el ejemplo no era recomendable a seguir por otros países que también tenían sus propios intereses coloniales y esclavos, pronto la naciente República de Haiti (o Ayití, como ellos mismos la llaman en su idioma, el Kreyóle) debió enfrentar el bloqueo de Inglaterra, sumado al de Francia. Por las presiones de las dos potencias colonialistas, EEUU también suspendió el comercio con Haití en 1806. Pese a levantar el bloqueo en 1809, EEUU no reconoció formalmente a Haití hasta 1862, pues pensaban que tener cónsules mulatos o embajadores negros en EEUU, sería mal ejemplo para los esclavos locales. O sea, desde el inicio, este país fue aislado y castigado por quienes hoy dicen intervenir en él por razones “humanitarias”. Otros países fueron reticentes al reconocimiento diplomático; Haití era el hermano leproso entre la comunidad internacional de países independientes. Incluso los independentistas latinoamericanos, como Francisco de Miranda y Simón Bolívar, que habían recurrido a la República Negra pidiendo ayuda para su Ejército Libertador, una vez que conquistaron el poder, le dieron la espalda. Tal vez en sus sueños pan-americanistas, no tenía cabida una República de ex-esclavos. Por otra parte, la economía de la naciente República estaba destrozada tras 13 años de guerra de independencia: los quintales de azúcar exportados desde tierra haitiana descendían de 930.000 en 1781 a sólo 55.000 en 1818. Las cifras son decidoras.

Recién en 1825, Francia reconocerá la independencia de este país, pero le exigirá pagar una elevada indemnización, de 150 millones de francos, lo que equivaldría, actualmente, a 44 veces el presupuesto anual del Estado haitiano (!!!), para lo cual la pobre nación tuvo que endeudarse por cien años (con banqueros principalmente franceses). Tempranamente, este país es sometido arbitrariamente al peso de la deuda con su anterior colonizador. Así, se puede levantar el bloqueo, reemprender los negocios, seguir recibiendo el azúcar, el café, el cacao, sin perder las ventajas de la sujeción económica. Haití, desde 1838, hasta 1883, estuvo pagando al Estado francés, que exigirá este pago de indemnizaciones por las “pérdidas” de los colonos galos que abandonaron sus plantaciones con la sublevación (¿Cuándo será el día en que los colonizados de ayer, reclamemos indemnizaciones por las ganancias que les hemos dado en siglos, perdiendo todo en el camino?). Así, nuestra hermana República ha tempranamente padecido del chantaje económico, de las deudas externas, del bloqueo y del embargo, tácticas tan difundidas a lo largo y ancho de nuestro maltratado tercer mundo, por la osadía de ser la primera República de esclavos negros en alzarse contra los blancos, y demostrar lo falaces de todos los prejuicios racistas contra la autodeterminación de los pueblos. A comienzos del siglo XX, el 80% del presupuesto anual de Haití era absorvido por las deudas externas contraídas para “compensar” a Francia. Alto precio tuvieron que pagar los ex-esclavos haitianos por su libertad.

La República liberal, además, lejos de ser la más alta expresión de la igualdad y la libertad entre los ciudadanos, albergaba en su seno una naciente elite, que tomará el lugar de los viejos amos coloniales. Esta contradicción había ya aflorado en los levantamientos de 1791 entre esclavos y negros libres. La nueva élite dominante trataba de calcar en las “democracias” europeas, modelos a seguir: así, el rey Henri Christophe (1807-1820), se declaraba admirador de Inglaterra, país que le respondió prohibiendo el comercio entre Jamaica (la colonia inglesa más importante en el Caribe) e ignorándola, en términos diplomáticos, hasta después que Francia la reconociera formalmente. De esta manera, azotada por sus contradicciones internas, y por las presiones externas, la República de Haití nacería manca, deforme, desfinanciada, dependiente, monoproductora. Condenada a la pobreza por las fuerzas del mercado. Castigada por lo que ha significado en la historia de la lucha contra la esclavitud y el colonialismo. Y con las cadenas que el capitalismo y los fantasmas del imperialismo y del colonialismo le han obligado a cargar desde su nacimiento, como parodia de la esclavitud de antaño.

Luego de que en 1809 el Este de la isla fuera devuelto a España (quien lo había cedido en 1795), entre 1822 y 1844, Haití, cuyo presidente entonces era Jean Pierre Boyer, ocupará la vecina Colonia española. Terminada la ocupación, nacerá a la vida República Dominicana, la cual nunca perdonará a la nación negra haberse “entrometido” en territorio “blanqueado”. El racismo anti-haitiano como argumento de Estado en República Dominicana alcanzará su apogeo cuando el dictador dominicano Trujillo, estrecho aliado de los EEUU, asesine a 15.000 haitianos en 1937. Ante esta clase de atrocidades, que no escandalizaron en absoluto al gobierno yanqui, el presidente estadounidense Roosevelt declaraba “Trujillo es un hijo de puta, pero al menos es nuestro hijo de puta” (¡curiosamente, hay quienes aún erigen a Roosevelt como paladín de la democracia! Democracia a la norteamericana, probablemente…).

Disputas de poder entre fracciones rivales, que se sucedían en interminables luchas, siempre condicionadas por la omnipresencia francesa, dan la oportunidad para que en 1915, los EEUU puedan invadir la isla, y eclipsar la presencia francesa en su “patio trasero”. Un hecho que precipitó esta acción bélica yanqui, fue el hecho de que Alemania mostraba interés en echar mano sobre Ayití. Su hegemonía en el Caribe, de esta manera, pasaba a ser clara (en el mismo momento histórico, ocupaba Nicaragua y Panamá), y está inserta dentro de sus movimientos para pasar a convertirse en la potencia mundial que desplazó a Inglaterra como principal fuerza imperial en el mundo posteriormente a la Primera Guerra Mundial. La intervención fue justificada en términos enteramente racistas, hablándose explícitamente de Haití como un país de “salvajes” que necesitaban de un control férreo por parte de las potencias extranjeras. Para este fin impusieron una Constitución e implantaron un sistema de trabajo forzado, que no era sino una versión remozada del antiguo sistema esclavista. Así sometieron a la isla caribeña a cumplir la tarea de proveer al mercado yanqui de las materias primas que éste necesitaba (azúcar, cacao, café) y perpetuar su estado monoproductor, con una industria atrofiada y sin mayor diversificación de actividades económicas. La producción azucarera pasaba de representar el 3% de las exportaciones haitianas, entre 1916-1926, a representar el 20% en 1939. La similitud con el modus operandi yanqui en Medio Oriente no deja de sorprendernos, casi cien años después.

Debido a los múltiples problemas generados por el sistema del “trabajo forzado”, el cual se tradujo en nuevas sublevaciones (que produjeron luchadores de la envergadura de Charlemagne Peralte, cabeza del movimiento de resistencia Cacos, brutalmente asesinado por los lacayos del imperialismo yanqui el 1 de noviembre de 1919), los marines yanquis permanecieron como fuerza de ocupación hasta 1934, y éste sistema fue finalmente descartado por los costos de su imposición. Cabe destacar que durante el período de la ocupación, los EEUU no mostraron ninguna clase de interés en desarrollar Haití, ni siquiera en un sentido capitalista, prevaleciendo una economía de subsistencia, al lado de las plantaciones cafeteras y azucareras. Es más, la pauperización haitiana se vio acrecentada, precisamente, a costa de la intervención yanqui. Luego del retiro de las tropas de EEUU, una serie de caudillos rivalizan por calentar el sillón presidencial por un tiempo, hasta que un dictador logra asentar brutalmente su poder, con el gentil auspicio del Tío Sam: Francois Duvalier, más conocido como Papa Doc. Este “humilde” doctor (de ahí el apodo paternalista con que él mismo se designó, Papa Doc), era Director General del Servicio Nacional Público de Salud en 1946, para luego convertirse en Ministro de Salud y de Trabajo. Opuesto al Golpe de Estado de Paul Magloire en 1950 se retiró de la vida pública, hasta una amnistía decretada en 1956. Alcanza el poder en unas elecciones, por decir lo menos, corruptas en 1957, año que inaugura el inicio de una de las dictaduras más brutales que se recuerden en América Latina, bajo la cual la oposición debía enfrentar diariamente (y con la vista gorda de los organismos internacionales bajo dominio norteamericano) la amenaza de la tortura, el asesinato político, la cárcel y la desaparición. Sus adversarios políticos llenaban las celdas en campos de concentración como Fort Dimanche. En 1961, en medio de nuevas elecciones corruptas, es re-elegido y en 1964 se autoproclama presidente “vitalicio”. Su régimen fue un régimen atípico de “terrorismo de Estado”, en el cual la disidencia era suprimida, y donde existían escuadrones de la muerte, los infámemente célebres Tontons Macoutes, que eran auténticas pandillas que aterrorizaban a la población para evitar la expresión del descontento; pero además, el terror asumía un carácter sobrenatural en esta dictadura, y es el uso de prácticas del vudú las que hacen que este tipo de terrorismo estatal sea atípico. Todo en la dictadura estaba diseñado para atemorizar a la población con la idea de que éste controlaba fuerzas sobrenaturales y que quien lo enfrentara, enfrentaba su hechicería. Su vestimenta trataba de asemejar el traje del “Barón Samedí”, el espíritu (loa) de los muertos en el panteón vudú. Para una población devota y fervorosa en lo que se refiere a este tipo de culto, la amenaza no era vista con ligereza. No resulta casual que, incluso, los Tontons Macoutes hayan sido reclutados entre brujos vinculados al vudú, para darles un carácter más aterrador y rodearlos de una aureola de “respeto”. El mismo término Tontons Macoutes, dice relación con unos míticos brujos del panteón vudú que hacen desaparecer gente.

Su régimen, caracterizado por la brutalidad, costó la vida a 60.000 haitianos, masacrados por razones políticas. Todo esto, con la complacencia de la Casa Blanca, quienes tenían en Papa Doc a un fiel aliado, devoto en la Cruzada contra el Comunismo, hostil a Cuba y a las ideas de igualdad social: durante su régimen, el analfabetismo alcanzaba al 90% de la población; en 1963, los ingresos per cápita bordeaban los U$ 80 al año y el 64% de los ingresos estatales son apropiados en una red de corrupción, yendo a parar directamente a cuentas en Suiza. Duvalier, además, organizó un verdadero tráfico de trabajadores haitianos hacia República Dominicana, a la más pura usanza esclavista: en 1966 en República Dominicana había 500.000 haitianos trabajando, de los cuales 40.000 trabajaban para CEA, la compañía azucarera estatal. Por cada haitiano traficado, Duvalier recibía U$ 60 pagados por el Estado dominicano. Todo esto, con pleno conocimiento del gendarme de América del Norte. Cuando Cuba invade Haití el 12 de Agosto de 1959, con la idea de deponer al dictador, EEUU le brinda todo su apoyo a Duvalier.

La vida de Papa Doc llega a su término en 1971, sucediéndole su hijo, Jean Claude Duvalier, Baby Doc. Él continúa la política de exterminio de la disidencia y las prácticas de terrorismo de Estado, como buen “hijo de Tigre”. Pero para entonces, los EEUU ya no están contentos con sólo mantener las plantaciones. En esta época comienzan las experiencias de “aprovechamiento” de las ventajas comparativas de una mano de obra barata (o más bien abaratada) por parte de los capitalistas estadounidenses, con vista a ciertas manufacturas. En Brasil, esto ocurría bajo la dictadura (desde 1964 en el poder) y en México, con las maquiladoras en Tijuana, desde 1968-1970. Se aprovecha, así, una mano de obra a precio de servidumbre, para incorporarla a la industria manufacturera en áreas de nula calificación. Este “desarrollo” de la industria manufacturera, no está diseñado para satisfacer localmente los productos de primera necesidad de la población local (vesturario, transporte, electrodomésticos, etc.), sino que para satisfacer una demanda estrictamente extranjera. Como resultado, no se desarrolla un mercado interno, porque no hay necesidad de aumentar los salarios para elevar la capacidad adquisitiva de la población local y así sustentar la industria local; como la demanda es estrictamente producto del mercado externo, el mercado laboral interno permanece inalterado, y se mantienen los salarios de subsistencia. O incluso, éstos se rebajan a la fuerza por las dictaduras. Negocio redondo para las Transnacionales y para una burguesía haitiana raquítica y absolutamente dependiente del imperialismo de EEUU. Comienzan a instalarse, en ese momento, en la frontera con República Dominicana, Zonas Francas, que no son más que maquiladoras haitianas, en las cuales se borda ropa, se ensamblan pelotas de béisbol, equipos eléctricos y cintas de audio (cassettes), por trabajadores, muchos de ellos niños, que no obtienen un salario menos escuálido que sus hermanos de las plantaciones. Y por supuesto, con sueldos mucho menores que los que recibiría un obrero gringo por el mismo trabajo (de ahí la ventaja comparativa para los capitalistas). Y todo para exportación. Baby Doc hizo bien su trabajo, apoyado por sus amos de Washington y sustentado por su ejército de Tontons Macoutes: no sólo mantuvo los salarios de hambre de las plantaciones, sino que fue capaz de aún presionarlos más, al límite de la supervivencia humana. Se calcula que entre 1971 y 1975, período en el que se da un auténtico boom de las “zonas francas-maquiladoras” haitianas y de la inversión de EEUU en el país, los salarios son reducidos en un 25% de su valor real.

El año 1970, el 74,2% de la población activa está ocupada en la agricultura; para 1982, este número desciende a 64,9%. Lo mismo ocurre en el Producto Interno Bruto (PIB): entre 1974-1975, la agricultura representa el 40,9% del PIB. En 1983, representa el 33%. Como contraparte, el porcentaje del PIB representado por las manufacturas, aumenta de un 13,7% en 1975, a un 17,8% en 1980. Esta mano de obra empleada en las manufacturas, representa una economía de enclave, en que la subcontratación es la regla. Cabe destacar que Haití secunda sólo a México, como principal economía de subcontratación de los EEUU en occidente (por lo que la comparación de las Zonas Francas haitianas con las Maquiladoras mexicanas representa algo más que una simple analogía formal).

Mientras la clase trabajadora y popular de Haití se empobrecía, el dictador se enriquecía, y amasaba jugosas fortunas en cuentas nacionales e internacionales. A modo de ejemplo, el año 1980 el FMI entrega, en préstamo, U$ 22 millones de ayuda a Haití, de los cuales, U$ 16 millones pasan derechamente a la cuenta de Baby Doc. Pero el pueblo haitiano también amasaba lo suyo: la bronca por los siglos de postergación y humillaciones, por el hambre, la pobreza y el cansancio de una explotación feroz. Comienza, entonces, un nuevo ciclo de protestas que llevará a que la Casa Blanca “recomiende” a la dictadura de Baby Doc introducir reformas democráticas, para evitar un levantamiento popular. Esto no es posible por la tosudez del dictador y los levantamientos populares se suceden uno tras otro, con fuerza incontenible, a lo que impotentemente la dictadura es capaz de responder sólo con más represión. Hasta que Duvalier, luego de elecciones fraudulentas en 1985, en las que obtiene el 99% de apoyo, es obligado a escapar del país en 1986, no sin antes haber desfalcado las arcas nacionales, para pasar una feliz jubilación en Cote d’Azur, protegido por la comunidad de capitalistas internacionales, con EEUU y Francia a la cabeza, que le están eternamente agradecidos por “favores concedidos”.

Durante su dictadura, se estima que Baby Doc robó U$ 800.000.000 a Haití; aparte de los muertos, hay razones de sobra para que el dictador sea juzgado en Tribunales Internacionales, cosa que no ocurrirá, porque en ellos Baby Doc podría hablar demasiado sobre sus anteriores amos de Washington y París. Por los yanquis, mejor que se quede calladito, no más. Como otras transiciones en Latinoamérica (ej. El caso chileno es el mejor ejemplo de ello) o en otras partes del mundo (ver nuevamente el caso iraquí, o Sudáfrica), la transición “democrática” de Haití es vigilada bien de cerca por el totalitarismo yanqui, con el fanático de Reagan en el poder. En el caso de Haití, que tiene por particularidad que la “válvula de escape” democrática libera tensiones por siglos de explotación y miseria absolutas, se permite que el pueblo masacre a los Tontons Macoutes y a algunos responsables menores de las violaciones a los derechos humanos en Haití durante décadas. Pero se protege, por otra parte, a Duvalier y los altos responsables de la dictadura, por los compromisos que hay entre medio de ellos y el imperialismo. Entonces, no se toca al dictador y diversas juntas administran el país (procurando que las condiciones económicas no cambien mucho) desde 1986 hasta 1990, año en que hay elecciones libres por primera vez en la historia de Ayití. Aparece como figura notable en estas elecciones un cura salesiano, adepto a la Teología de la Liberación, conocedor de la miseria de los pobres del país, ya que no sólo predicaba en las villas miserias haitianas, sino que vivía en ellas y compartía la suerte de los explotados, y que con sus apasionados discursos encendía la pasión de las masas. Denunciando al imperialismo yanqui, a las clases dominantes locales, al sistema, se abría paso como un vendaval de esperanza en el alma de los pobres de Haití. Este personaje era, ni más ni menos, que Jean-Bertrand Aristide. El pueblo, con cariño, le llamaba Titid.

ARISTIDE: ENTRE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN Y EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL.

Y el pueblo votó por él. Gana las elecciones con 67% de los votos en diciembre de 1990. Pero también se gana la desconfianza de la Casa Blanca, y el entonces presidente de EEUU, George Bush padre (llamado Papa Bush, por el periódico francés Le Monde Libertaire), representante de los más rancios sectores republicanos yanquis, no veía con buenos ojos el discurso populista de Aristide. Y antes de poner a prueba su consecuencia, no le da oportunidad de gobernar más que unos cuantos meses, y favorece un golpe de Estado en el cual la CIA estuvo directamente involucrada. Se impone como nuevo dictador, el 29 de Septiembre de 1991, con la simpatía de Bush, de la elite local y de los ex-duvalieristas, el militar Raoul Cédras. Aristide se exilia a los EEUU, donde es adoctrinado por la clase política yanqui, mientras la masacre en el país sigue su curso, y cuenta los muertos por miles –se estiman en 4.000 los asesinados por esta dictadura, casi todos provenientes de las capas más empobrecidad de la sociedad haitiana. Muchos que huían del nuevo dictador, como ya había ocurrido en época de los Duvalier, eran devueltos en las costas de Miami a Haití. Los EEUU, país que se llena la boca con sus razones “humanitarias”, devolvía a los haitianos a la isla, a enfrentar una muerte segura. Todos los deportados sufrían la prisión o el asesinato. Llama la atención el trato diferente que recibían los balseros cubanos de los balseros haitianos: los cubanos eran bien recibidos y los haitianos, deportados. ¿Por qué? Porque de los cubanos se podía extraer provecho político y usarlos en la denuncia al régimen de Castro en Cuba, y los haitianos resultaban incómodos, al evidenciar la situación escandalosa de una dictadura “amiga” de los EEUU y que Washington no tenía ningún interés de desestabilizar.

Durante este período, los EEUU toman distancia discursiva del dictador Cédras y su régimen sustentado en el terror y escuadrones de la muerte (el llamado FRAPH). Declaran un embargo económico

Fue sólo cuando Aristide comprendió que más vale tener a los EEUU de aliados que de enemigos, y con el cambio de presidente en los EEUU, al asumir Clinton, demócrata y más proclive a regimenes liberales títeres de la Casa Blanca que a dictaduras abiertas, que se sella el término de la dictadura de Cédras, que cumplió el fin de recordar a los haitianos los límites de la democracia. El 19 de septiembre de 1994, 20.000 US Marines ocupan Haití, y traen de vuelta al derrocado presidente Aristide. Como la Constitución haitiana prohíbe la elección por dos períodos consecutivos de un mismo presidente, Titid no toma la presidencia directamente, sino que ejerce el poder de forma indirecta a través de un estrecho colaborador, Réné Préval. La primera medida que toman, es disolver al ejército para evitar futuros golpes de Estado. El partido Fanmi Lavalas (Familia Avalancha) en el poder, ahora favorece la implementación de ajustes estructurales y programas de austeridad diseñados por el FMI, como la flexibilidad salarial, que benefician a los intereses transnacionales en las Zonas Francas, en perjuicio del pueblo haitiano. Estudios llevados a cabo por el National Labour Comitee de EEUU, demuestra que las industrias de Walt Disney en Haití pagan 7 centavos de dólar a las trabajadoras haitianas por un piyama que se vende en Miami a U$11,97. Con lo cual, estas trabajadoras perciben un salario de 28 centavos de dólar la hora. Para entender lo que significa la plusvalía extraída a estas proletarias, hay que tener en mente que tan sólo trabajando 156 años, alcanzarían a ahorrar las ganacias que sus productos producen en Walt Disney ¡en una hora!!!. Lavalas se compromete a priorizar el pago de la deuda externa y a llevar adelante un proceso de apertura económica a las exportaciones agrícolas de EEUU, país que exige levantar los subsidios a la agricultura haitiana… pese al hecho de que el arroz importado desde EEUU a Haití estaba subsidiado en su país de origen. Esta apertura termina por destruír gran parte de la agricultura haitiana, uno de cuyos pilares, en el último tiempo, había pasado a ser el arroz. Además, privatiza el sector de telecomunicaciones, teniendo por beneficiarios (¡sorpresa, sorpresa!) a sectores ligados al Partido Demócrata en EEUU. El proceso de pauperización de la población haitiana es llevado a extremos inimaginables, lo que resta base social de apoyo a Aristide entre los pobres que alguna vez habían depositado tantas esperanzas en él.

Pero el partido Lavalas no parecía suficientemente radical en su neoliberalismo para los buitres del Partido Republicano de EEUU, que exigían privatizar hasta el último rincón de la paupérrimo país caribeño, y que seguían desconfiando del pasado izquierdista del cura Titid, quien se mostraba reacio a privatizar en exceso, y preferían en el poder a alguien más confiable, que desde siempre haya sido leal a Washington. Desde su mayoría parlamentaria, boicotean, desde 1995 toda clase ayuda económica al isla, y exigen, a rajatabla, el pago a la deuda externa haitiana (sin importarles los costos sociales que ello acarrea), que alcanzaba la inmensa cifra de U$ 1.200.000.000 en 1999. El país se hunde por todas partes: apenas logra mantenerse a flote gracias a los U$ 300 millones que recibe al año por parte de los 2.000.000 de emigrados haitianos, lo que constituye casi el equivalente al presupuesto anual del Estado de Haití. En 1999, el partido Lavalas pretende captar más fondos a través del plan “turismo-diáspora”, que estimularía a los locales en el extranjero a pasar vacaciones en la isla (el turismo con los agentes extranjeros, como nueva forma de mercantilismo, deja todas las ganancias en las lineas aéreas y agencias, dejando nada a Haití). Pero la economía real haitiana está en bancarrota (¿alguna vez no lo estuvo?), y el 80% de su población se encuentra sumida en la pobreza extrema y el 60% de la población está desempleada. Del 40% que tiene empleo, el 66% se desempeña en labores agrícolas, el 25% en el sector Servicios y el 9% en las industrias de las Zonas Francas. Además, se deben sumar a esto las profundas desigualdades sociales dentro de la misma sociedad haitiana, que la hacen una de las que presenta una lucha de clases de las más agudas en el continente: un 1% de la población posee la mitad de las riquezas y el 4% posee alrededor de un 65% de la tierra. El PIB es de aproximadamente U$ 10.600 millones (2002), debiendo corresponder el ingreso per cápita a unos U$ 1.400, pero alcanzando en realidad apenas a unos U$ 368 al año, debiendo, la mayoría de los haitianos sobrevivir con menos de un dólar al día.

El año 2000, el partido Lavalas vuelve a ganar las elecciones (con una participación electoral escuálida, de tan sólo el 10% de la masa votante), y Aristide es elegido nuevamente presidente, con un 91% pero sin el aura de “tribuno” que lo caracterizaría en los años 80 y que lo haría tan popular entre los pobres de Haití. Ahora muchos comenzaban a mirarlo con desconfianza; no sólo por su nueva orientación económica, sino también por escándalos como el asesinato de sindicalistas de Batay Ouvriyé (Batalla Obrera) el 27 de mayo del 2002, en que el gobierno, en vez de aclarar la situación, termina encarcelando sindicalistas y reprimiendo a las víctimas; otro escándalo fue el de las Cooperativas: el presidente estimuló a los ahorristas a ahorrar en Cooperativas, con tasas más que favorables, de 140% anuales… pero al poco andar, éstas quebraron y el dinero de los ahorristas desapareció. La única medida que tomó el gobierno, fue reprimir a la asociación de victimas de las cooperativas, encarcelando a su dirigente Jean Georges. En este momento, además, los Republicanos deciden endurecer su linea y ese año, Préval debe afrontar un golpe de Estado fallido con apoyo de la CIA. Los republicanos bloquearon, igualmente, un préstamo de U$ 560.000.000 del Banco Mundial a la isla. Después, EEUU bloquea un préstamo de U$ 400.000.000 aprobado por el BID, obligándole, en julio del 2003 a pagar U$ 32.000.000 por conceptos de deuda externa, lo que se tradujo en desfinanciamiento en educación (el área fuerte del gobierno) y salud, y en el término del subsidio al combustible, lo que a su vez, se tradujo en alza en el precio del petróleo y en una espiral ascendente inflacionaria. Se endurece el embargo a Haití, el cual es apoyado por la Comunidad Europea, cuando Aristide comete la “insolencia” de exigir a Francia la devolución de los pagos por compensaciones entregados en el siglo XIX por Haití, correspondientes a 22 mil millones de euros, en su valor actual y con reajustes. A esta altura el cura ya no es más simpático para los franceses tampoco. Y menos, cuando emite opiniones críticas (que nunca se traducen en prácticas muy consecuentes, a decir verdad) a la Globalización y a la flexibilidad salarial impuesta por el FMI en Haití (en contradicción a las leyes sobre el salario mínimo establecidas por el mismo Aristide). Además, se muestra “lento” y reticente a las privatizaciones. Así, Titid se encuentra entre dos fuegos: por una parte, es víctima de la desconfianza de los EEUU y sus lacayos en el mundo diplomático y financiero, debido a su discurso populista, que no está dispuesto a implementar en la práctica, pero que mantiene para no echarse encima al pueblo. Y por otra parte, sufre también de la desconfianza popular, porque, pese a su discurso populista, ven que implementa las medidas neoliberales diseñadas por el FMI que él mismo critica e introduce programas de austeridad en detrimento de los intereses populares, para no echarse encima a la Banca Mundial y a los poderes fácticos de la Comunidad Internacional de EEUU y la Unión Europea. Por tratar de quedar bien con Dios y con el diablo, por no ser ni chicha ni limoná, al final Titid queda solo, sin apoyo popular sustancial, y huérfano de la comunidad financiera internacional y la ayuda económica. Queda solo, al timón de un Estado raquítico, y con una burguesía minúscula, pero poderosa en la política interna, que es enteramente hostil a su mandato. Pero sería incompleto decir que estaba simplemente solo: tenía a todos, en mayor o menor medida, en su contra, al pueblo y a la burguesía, al frente interno y al frente externo. Y debería sustentar su frágil poder en milicias informales llamadas los Chiméres. El escenario estaba listo para deshacerse de un elemento que ha resultado molesto para las políticas expansionistas yanquis en los últimos veinte años.

EL GOLPISMO EN HAITÍ: TERRORISMO YANQUI EN ACCIÓN

EEUU se decide a aplicar, desde el año 1998, una política más agresiva de desestabilización del régimen, por definición inestable, de Puerto Príncipe (aparte de la presión económica y diplomática –el traidor y ex-izquierdista francés Régis Debray encabezará gestiones diplomáticas para evitar que los países vecinos a Haití celebren los 200 años de vida “independiente” de la República Negra, cumplidos a comienzos de año). Con ayuda del Instituto Republicano Internacional, organismo político para financiar partidos pro-republicanos en el mundo, en 1998 forman la Convergencia Democrática, que resucitará en Septiembre del año pasado como Grupo de los 184 (G-184), cuya cabeza es André Apaid, burgués haitiano de origen estadounidense, propietario de industrias maquiladoras textiles, antiguo partidario de la dictadura de los Duvalier –sus 4.000 trabajadores ganan tan sólo U$0.68 al día, menos que los U$1.50 diarios legales. Ellos han jugado a la oposición “democrática”, negándose, por ejemplo, a nombrar participantes para la Comisión Electoral, demorando las elecciones parlamentarias, y boicoteando procesos eleccionarios como el del año 2000. A ellos se suman, dentro del G-184, otros representantes de la “sociedad civil” (o sea, representantes de la burguesía no representada explícitamente en ningún partido) como sindicatos amarillos de técnicos y profesionales y algunas agrupaciones estudiantiles.

Por otra parte, desde el 2001 (año en que se frustran dos intentos de Golpe de Estado) financian a los adversarios de Aristide refugiados en República Dominicana. Los que consisten en gente de la calaña de Guy Philippe, ex jefe de policía en Puerto Príncipe, vinculado al tráfico de droga en aquel puerto y ex-golpista (2002), cuyos héroes son los asesinos Pinochet y Ronald Reagan, o Louis Jodel Chamblain, líder de los escuadrones de la muerte del dictador Cédras (1991-1994), acusado de asesinar más de 3.000 partidarios de Aristide, y entusiasta duvalierista, así como de otros miembros del disuelto ejército de Haití. Ellos han sido debidamente denunciados por la Plataforma de Organizaciones Haitianas de Defensa de los Derechos Humanos. La CIA los entrena, y les consigue fusiles M-16, auténtico símbolo del terrorismo yanqui en el mundo. Incluso, en febrero de 2003, 200 soldados de fuerzas especiales de EEUU, viajan a República Dominicana, con autorización del presidente dominicano, Hipólito Mejía, a entrenarlos. Estas bandas armadas por la CIA venían desde hace un tiempo realizando escaramuzas y ataques en la frontera con Haití, usando a República Dominicana como base, e incursionando en el centro y en el norte, para atacar a activistas de Fanmi Lavalas. Esta es la oposición que no reconocen, pero que alimentan, la que critican sutilmente (cuidándose de no condenarla), pero que, oh, ha surgido supuestamente de forma “espontánea”, supuestamente “al margen” de la influencia yanqui, pero que curiosamente encaja perfecto en el puzle de la desestabilización. La oposición oficial se distancia de ellos, pero atrás del telón, estan hermanados. Así, pueden aplicar indirectamente la fuerza sin necesidad de preocuparse por eventuales cuestionamientos sobre derechos humanos o condenas por parte de la comunidad internacional.

Esta política es calcada a la aplicada en Chile, durante el período de la Unidad Popular, donde liberan la lucha por mantener los privilegios de la burguesía a dos frentes: uno oficial, “democrático, a través del parlamento y los partidos oficiales (en Chile fueron el Partido Nacional y la Democracia Cristiana), así como por agrupaciones de la “sociedad civil” (organizaciones gremiales, sectores estudiantiles –UC- y profesionales) y otro frente, no oficial, no reconocido, pero igualmente financiado, a través de grupos de “choque”, como fue Patria y Libertad. Además, de la presión internacional, diplomática y financiera.

La sublevación comienza al mando de Philippe en el norte del país, al mando de un ejército de ex-golpistas y de personajes vinculados a torturas y asesinatos durante las anteriores dictaduras, con ayuda de un ex-Chimére, Butteur Metayer, autoproclamados como el Frente de Resistencia Nacional para la Liberación de Haití (FRNLH), en Gonaives, el día 5 de Febrero, extendiéndose rápidamente hacia el sur. Las ciudades y pueblos van cayendo uno a uno; procediéndose al saqueo por parte de los “rebeldes” del FRNLH y a la ejecución de los militantes del partido Lavalas. Estando Cap Haitien en control, con lo cual el FRNLH controlaba dos de las tres ciudades más importantes del país (teniendo la vista puesta en la capital, Puerto Príncipe), el 21 de Febrero la oposición “democrática” de Apaid, rechaza discutir una solución al conflicto y demanda la renuncia inmediata de Aristide. El 23 de Febrero, hacía su entrada Chamblain, por la frontera central con República Dominicana, con lo que se estrecha el cerco sobre la capital. Finalmente, el 29 de Febrero, soldados yanquis, coordinados con el ejército francés, secuestran a Aristide y lo envían a la República Centroafricana, para luego decir que Titid ha renunciado para evitar un baño de sangre, que de todos modos, ya estaba ocurriendo. Lo cual es desmentido por el propio Aristide, para verguenza de sus secuestradores. A esta altura, ya habían muerto cien haitianos en el conflicto, a lo que la revista The Economist (06/03/04) dirá, en tono casi complaciente, “No ha habido nada como un baño de sangre, de hecho, menos de cien personas han sido asesinadas desde el inicio de los actos de violencia”. Me pregunto que diría esta misma revista si las víctimas no fueran haitianos, sino ciudadanos de los EEUU, y si la matanza no estuviera ocurriendo en el Caribe, sino en Nueva York. Sin lugar a dudas, la reacción habría sido otra.

En estos momentos, EEUU se decide a entrar en escena, con la excusa de una intervención humanitaria, para evitar derramamiento de sangre inútil. Francia, país con intereses en la región, le acompaña. Se suman ejércitos títeres de Australia, Canadá y ¡Chile!!! para dar la apariencia de una coalición “humanitaria” internacional. ¿Podríamos seriamente creer en una intervención humanitaria por parte de los gobiernos que han desangrado a Ayití con la deuda externa, con pagos de compensaciones fraudulentos, con intervenciones sangrientas, por parte de aquellos que han sido los anteriores amos esclavistas, que han apoyado abiertamente a las mas horrendas dictaduras en ese país? ¿Creerán que somos tan babosos para creer que cualquier clase de iniciativa humanitaria pueda surgir de los principales agresores a la humanidad, la libertad y la dignidad del pueblo haitiano? Ni que decir, que bajo la intervención “humanitaria” el número de muertos ha triplicado las cifras anteriores a la presencia de los US Marines: los muertos ya suman 430. De ellos, 130 han ocurrido en combates y 300 muertos a manos de expediciones punitivas de las tropas del FRNLH de Philippe, quien se ha auto-proclamado “comandante en jefe” del nuevo ejército haitiano, que no es otra cosa que el FRNLH.

EEUU critica a estos personajes sospechosos tras el Golpe, sin condenarlos, y dice que no tienen lugar en una futura administración democrática, pero tampoco hacen mucho por sacarlos de escena. De la misma manera, la restitución del ejército en Haití no le resulta del todo cómoda a EEUU, que perciben que podría ser una fuente de posteriores dolores de cabeza en manos de los gángsters que han derrocado a Aristide. Así, el Tío Sam, juega, como de costumbre, a la política del “tonto útil”: te utilizo mientras me sirves, para luego desecharte. Sin embargo, la incertidumbre de que Philippe también esté jugando al “tonto útil” con EEUU pueda ser otra de las razones por las cuales se “justifica” una intervención “humanitaria”.

Seguido a la caída de Aristide, se forma un gobierno de “reconciliación nacional”, pro-EEUU, que incluye al dócil Boniface Alexandre (ex- presidente de la Corte Suprema) de Presidente, el cual es plenamente confiable para los Republicanos. También se incluye al ex-primer ministro de Aristide, Yvone Neptune. El nuevo primer ministro será el duvalierista Gerard Latortue, quien ha calificado a los asesinos del FRNLH como “luchadores de la libertad” (el mismo título que habría recibido Osama Bin Laden por parte de Reagan y Bush padre en la época en que éste combatía las autoridades soviéticas en Afganistán).

Colin Powell, secretario de Estado de EEUU, en su reciente visita a Puerto Príncipe, el día 5 de abril, se ha mostrado conforme con el nuevo gobierno y se ha annuciado que para este año se reanudará la “ayuda humanitaria” a Haití, comenzando con U$ 55 millones. También ya tiene contempladas las elecciones para el año 2005, entrando en ejercicio el nuevo gobierno, a más tardar, el 7 de Febrero del 2006. Pero estas elecciones, como es usual en las transiciones supervisadas por EEUU, no serán más que una pantalla, ya estando aprobado en Washington quien será el probable próximo presidente haitiano: el general Herard Abraham, hombre de confianza de Washington.

¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA INTERVENCIÓN “HUMANITARIA”?

Dick Cheney, secretario de Defensa de EEUU, ha dicho que Aristide “había sido elegido democráticamente, pero que eso no significaba que fuera un gobernante democrático”. Lo han acusado de violaciones a los Derechos Humanos y de ejercer dictatorialmente su mandato. ¿Podríamos creer esa versión de los hechos que precipitaron la caída de Aristide? No, cuando observamos que la democracia no ha sido, precisamente, una preocupación de los EEUU en la región (ver su propia intervención, 1915-1934, su apoyo a los Duvalier y a Cédras). Ni cuando vemos los hombres del FRNLH, financiados por la CIA, cuyo prontuario está plagado de acusaciones de torturas y asesinatos. Más patéticamente se evidencia esta mentira, cuando nos enteramos de que el nuevo gobierno pretende extraditar a Aristide para juzgarlo por violaciones a los DDHH, mientras con su complicidad, Baby Doc Duvalier, luego de saquear al país, asesinar y torturar a diestra y siniestra, ha planteado su interés de regresar a Haití. Apenas enterado del levantamiento de Philippe, el ex-dictador anunció su regreso, que no ha levantado ninguna clase de petición de extradición por parte del nuevo gobierno, en vista de sus crímenes de sobra conocidos.

También, se ha dicho que Aristide estaría involucrado en el tráfico de drogas, y Colin Powell ha afirmado que EEUU estaría interesado en pedir la extradición de Aristide para juzgarlo en Miami por delitos ligados al narcotráfico. Habría que ser bastante ingenuo en creer en la autenticidad de estas intenciones de “salud pública”, cuando, nuevamente, vemos el financiamiento que han dado a Philippe, el cual es conocido como un hombre importante en el narcotráfico de Puerto Príncipe, especialmente, en momentos en que era jefe de policía en la capital haitiana. Si bien es cierto que una cantidad importante del tráfico de Cocaína pasa por Haití (14%) en la ruta Colombia-EEUU, no existe mayor interés de parte de los EEUU de aplicar políticas para eliminar este problema en sus propias fronteras, que constituyen el mayor mercado de cocaína del mundo. Ni tampoco hay mayores intentos de atacar algunas de las políticas impuestas por el FMI que han transformado a Haití en un paraíso para el lavado de dinero (ej. Liberalización del mercado de divisas extranjeras). En realidad, no hay mayor problema con el narcotráfico, por parte de los EEUU, que parecen interesados en conservar las fabulosas ganancias que los empresarios yanquis obtienen de las drogas y tener un gobierno títere que proteja este negocio, del que tanto burgués profita. Tras la lucha contra el narcotráfico no hay nada más que una excusa para intervenir en las políticas de los países tercer mundistas.

También han dicho que intervienen para poner orden y evitar excesos por parte de los “rebeldes”. Para evitar la sangre inocente. Una intervención “humanitaria”. Muchas gracias señores de Washington, pero el problema de los gángsters del FRNLH no existiría si USTEDES no lo hubieran financiado y armado. Y Si USTEDES no hubieran jugado a la desestabilización. Además, las cifras son claras: la cantidad de muertos, se ha triplicado desde que las tropas “humanitarias” llegaron.

¿Qué nos queda entonces de los argumentos entregados para justificar esta intervención? Nada. Absolutamente, nada. Las explicaciones hay que buscarlas por otro lado. Ciertamente que Titid no era de la simpatía de los EEUU e incomodaba a sectores de la Comunidad Internacional (ej. Francia). Los Republicanos estaban empeñados en sacarlo del camino e instalar a un gobierno dócil, más estable y “confiable” que asegure los negocios involucrados, que privatice, ojalá, hasta el aire y dé garantías a la mantención de la “ventaja comparativa” de la mano de obra haitiana en las Zonas Francas (flexibilidad salarial). Con estos fines tenían ganas de sacarlo, y la intervención resultaba necesaria para evitar que el curso planeado por Washington no se desviara y terminaran en el poder elementos más difíciles de controlar y de menor “fiabilidad” que el mismo Aristide.

Por otra parte, habrían intereses geo-estratégicos en la región. El control directo de Haití, es parte del plan de militarización de la región planteado por los “halcones” del Pentágono, que bajo el influjo de la doctrina de Bush, llevan adelante su política militarista, imperialista e intervencionista abiertamente y sin ninguna clase de pudor; la administración Bush, más que ninguna otra en el último tiempo, ha hecho reposar tanto el poderío económico y político de EEUU en su potencial bélico. Y probablemente quieren asegurar un control directo antes de las elecciones presidenciales. Haití está emplazada en un área geo-estratégicamente privilegiada en el Caribe, región que el documento “Santa Fe I” (1981), llama el “lago marxista-leninsta”, por ninguna filiación ideológica particular, sino simplemente, poniendo un mote a fin de “satanizar” las movilizaciones populares en un área sobremanera azotada por el sistema capitalista. Desde ahí, se mantiene una posición privilegiada para controlar la cuenca de Centroamerica, el Caribe y Sudamérica. Desde Haití se vigila Panamá, Colombia, Venezuela y Cuba, para asegurar que las aguas del “lago marxista-leninista” no se agiten. Y también se controla directamente una parte importante del flujo de narcóticos a los EEUU…

Como se ve, de humanitaria la intervención yanqui no tiene nada. Lo que hay son intereses puramente económicos, intereses políticos cavernarios e intereses geo-estratégicos militares.

¿Y QUÉ MONOS PINTA CHILE EN MEDIO?

Chile ha pasado de ser alumno modelo del neoliberalismo, a ser un enclave imperialista en América del Sur. La firma del Tratado de Libre Comercio con EEUU no puede ser entendida más que como un movimiento apresurado del Tío Sam para asegurarse de un bastión desde el cual promover el ALCA hacia el resto de la región. La clase dominante en Chile, a través del empresariado y los políticos del gobierno y de su oposición parlamentaria, parecieran estar desesperados por complacer en todo sentido a la administración Bush. Y a éstos les conviene tener un interlocutor local con el resto de una región que les mira con desconfianza desde hace ya un tiempo. En la Cumbre de Monterrey, en enero del presente año, Bush tuvo en Lagos su mejor aliado para tratar de pasar el tema del ALCA. Esperan que un gobierno que ha hecho suyas las doctrinas neoliberales sirva para influenciar en este sentido al resto de la región, sacudida por movilizaciones que se oponen a los programas de ajustes estructurales y las medidas de austeridad impuestas desde Norteamerica.

Chile, ya ha mostrado, en 15 años de gobernabilidad neoliberal, que es un aliado fiable para los EEUU. Y la administración Bush pareciera ya no estar contenta con que Chile simplemente aplique el recetario neoliberal, en lo interno, y que sea fiel a los mandatos de la Casa Blanca. Entendiendo a nuestro país como su enclave regional, esperan que el gobierno de Lagos tome parte activa en mantener el “equilibrio” capitalista regional. Esto lo pretenden lograr usando a nuestro país como su embajada, como un mediador diplomático, pero también contemplan a Chile como un aliado bélico en la eventualidad de intervenciones militares en Latinoamérica. El ejemplo de Haití es claro; pero también durante la crisis boliviana de octubre del pasado año, expertos militares chilenos brindaron orientación técnica a los carniceros del pueblo altiplánico. A este fin responde la agenda modernizadora del Ejército. No busca proteger al país de míticas amenazas de los vecinos, sino que de dotar a las FFAA chilenas de capacidad para intervenir en la región cada vez que el imperialismo lo requiera, para instalar gobiernos títeres obedientes al FMI.

No se puede justificar de otra manera un exagerado gasto militar de U$ 2.600.000.000 en Chile, para el año 2003 (¡3% del PIB!), mientras educación y salud sufren recortes o ven frustradas las demandas por mayor gasto en estas áreas, por “falta de fondos”.

La presencia del mercenario Ejército chileno en Haití responde a esta lógica intervencionista regional, y sirve con fines propagandísticos al gobierno de Bush: pueden afirmar que la acción militar “humanitaria” en Haití no es una acción de los EEUU solos, sino que es la intervención de una coalición más amplia (argumentos semejantes han usado en Irak, gracias a la presencia inglesa, española, polaca, etc. en ese país). Y la presencia de un país latinoamericano como Chile, sirve para lavar aún mas la sucia cara de la intervención yanqui. Así, pueden crear la ilusión de “multipolaridad” en un mundo cada vez más “unipolar”.

¿HAY ALGÚN FUTURO PARA AYITÍ?

Ayití, la República Negra, es el país más pobre de nuestro continente. Y la intervención militar yanqui no pretende solucionar este problema, sino que lo agravará, debido a los intereses económicos y políticos detrás de las fuerzas de ocupación. Con 7.527.817 de habitantes, los agudos problemas sociales que enfrenta, no han sido solucionados por el capitalismo ni por las intervenciones extranjeras. Es más, precisamente la miseria haitiana se explica gracias a 200 años de presencia capitalista e intervencionismo imperialista:

Ayití sigue siendo un país en el cual subsiste un 60% de analfabetismo en los mayores de 15 años (pese a los programas de alfabetización de Aristide), en el cual hay un 7,6% de mortandad infantil, y entre los sobrevivientes, uno de cada tres niños menores de 5 años sufren de desnutrición. Ayití es un país en el cual la esperanza de vida para el hombre es de 50 años y de 52 años para la mujer (sólo un 3,7% de la población es mayor de 65 años). O sea, la vida de un haitiano son alrededor 50 años de hambre, explotación y miseria. Un país en el cual el 40% de la población no tiene acceso a ninguna clase de atención médica, habiendo tan sólo 1,2 doctores por cada 10.000 haitianos. Presencia médica magra, si consideramos que un 6,1% de la población sufre de SIDA. Y sigue siendo uno de los principales productores de azúcar, pero donde, paradojalmente, la azúcar refinada es toda importada.

En este contexto de miseria crónica y de desesperación, no existe confianza en la población de que las cosas mejoren con la intervención militar yanqui, la que, si bien no es probable que enfrente complicaciones como las de Irak, si enfrenta un grado de oposición importante. Mientras continúan, por una parte, los enfrentamientos entre partidarios de Philippe y partidarios de Aristide, y por otra, los gángsters armados siguen haciendo de las suyas en las barriadas marginales, los US Marines enfrentan un grado cada vez mayor de hostilidad por parte de los habitantes locales. Y no sólo enfrentan este rechazo entre la población local, sino que además, la Comunidad del Caribe (CARICOM), no ha reconocido al nuevo gobierno haitiano y exige una investigación a fondo sobre las condiciones de la caida de Titid. De hecho, tras una breve estadía en República Centroafricana, Aristide ha viajado a Jamaica, lo que ha creado tensiones diplomáticas entre las autoridades haitianas y las de la vecina isla. No parece que por lo pronto el panorama se vaya a estabilizar.

Mientras tanto, nada cambia mucho para el campesino o para el obrero de la zona franca, salvo que hay más represión y más hambre. El sindicato SOKOWA (Sendika Ouvriyé Kodevi Wanament) de la industria textil en Ouanaminthe, perteneciente al Grupo M, ha denunciado internacionalmente los despidos ilícitos en las zonas francas de dirigentes sindicales y el uso de fuerza, por parte de las tropas “rebeldes” del FRNLH, para obligar a los obreros a trabajar. Las huelgas están prohibidas y son bajadas con amenazas y agresiones de los paramilitares y del ejercito dominicano. Bienvenido al nuevo Haití. No me cabe ninguna duda porque el señor Colin Powell ha mostrado su “satisfacción” con el nuevo gobierno…

Las necesidades del pueblo haitiano no pueden ser satisfechas por el sistema que se ha mostrado como un fracaso para mejorar sus condiciones de vida. Ni puede significar ninguna mejora, la profundización neoliberal de ese sistema el cual les ha traído sólo miseria y sufrimientos. La única solución a la crisis haitiana, ha de gestarse en el Ayití profundo, en el seno mismo del pueblo que trabaja y protesta. Porque es el conjunto del pueblo el único actor político en ese país que no va a tranzar ni va a hacer concesiones, como aquellas a las que se comprometió Aristide. Los mismos que ayer abolieron la esclavitud, esa negra marea humana, mañana han de abolir las cadenas modernas del capitalismo. La organización popular, desde la base, es la única que va a defender el derecho a la vida de este pueblo caribeño, en el campo, en las poblaciones, en las zonas francas. Esa es quizás, la tarea fundamental para el pueblo haitiano hoy día: levantar organizaciones de clase, autónomas del Estado y de las organizaciones patronales que puedan dar voz independiente a un pueblo que se ha visto limitado a optar por alternativas entre lo malo y lo menos malo. Por eso nuestro apoyo va a organizaciones sindicales como Batay Ouvriyé que han dado una voz independiente en los sucesos, que han protestado, han organizado huelgas en las Zonas Francas, y han mostrado un camino de lucha autónoma a los tradicionales detentores del poder. Esa es la base necesaria sobre la cual construir cualquier alternativa de futuro para Ayití.

Esta clase de organización popular es la única que puede implementar soluciones duraderas a los profundos problemas de esta sociedad: oponer la colectivización de la tierra a la concentración que hoy en día presenta; oponer diversificación de la producción a dependencia; oponer organización federativa a centralismo estatal; oponer economía al servicio del ser humano, a seres humanos al servicio de la economía; oponer autogestión y propiedad pública colectivizada a las privatizaciones; oponerse al capitalismo y abrir camino al comunismo libertario, desde la base, creativo, producto histórico de la maduración del proletariado y no mandatado desde las direcciones añejas de dictaduras de partido único. Y para ayudarles en este camino, nuestro llamado de apoyo en su lucha contra el invasor debe ser categórico y exigir que los EEUU o cualquier otra nación imperialista, saque las manos de Haití. Basta de intervenciones. Los eventos parecieran darnos la razón de que la opción libertaria, hoy en día, no es una simple opción para el pueblo de Haití: constituye una necesidad.

José Antonio Gutiérrez D.


Material audiovisual sobre Haití:

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Harriet Tubman: La Moisés de los Esclavos

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHarriet Tubman (hacia 1885)

“ Liberé mil esclavos, y podría haber liberado a mil más si hubiesen sabido que lo eran.

Harriet Tubman nació en 1820 o 1821 (no sabe con exactitud) en una plantación en Bucktown, Maryland, en una familia de esclavos. Sus padres eran Benjamin Ross y Harriet Greene Ross, un matrimonio que tuvo once hijos.

Le pusieron de nombre Araminta, y cuando era pequeña la llamaban por el diminutivo “Minty”, si bien en la vida de los esclavos la niñez no duraba mucho. A los once años dejo de usar el nombre de Araminta y pasaría a usar el mismo que su madre, Harriet.

Cuando “Minty” tenía cinco años comenzó a trabajar en el servicio doméstico. Un día, cuando tenía siete años, cansada de los malos tratos y las continuas palizas que le daban se fugó de la casa. Asustada, se escondió en una cuadra en la que comía con los animales. Cuando regresó a la casa algunos días más tarde fue golpeada y azotada. Este episodio la marcaría profundamente, y nunca abandonó un firme deseo de huida.

Con diez años empezó a trabajar en el campo, en las plantaciones de algodón, un trabajo muy duro y con jornadas de trabajo interminables. Un día mientras trabajaba oyó hablar por primera vez de algo llamado el Ferrocarril Subterráneo. Era habitual que entre los esclavos circularan historias, reales o inventadas, de otros esclavos que habían conseguido huir y alcanzar la libertad.

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En 1844 Harriet fue obligada por su amo a contraer matrimonio con John Tubman, otro esclavo con el que tuvo varios hijos.

En una oscura noche del verano de 1849, ella decidió escaparse de forma definitiva, guiándose unicamente por la Estrella Polar. Ella quería llevar a su marido e hijos con ella pero John Tubman no quiso, así que Harriet escapó sola.

Era una decisión muy peligrosa, pues los blancos esclavistas ponían todos los medios para recuperar lo que consideraban de “su propiedad”, desde patrullas armadas a caballo, a perros de presa, letreros que anunciaban recompensas por capturar a los fugitivos, etc.

Siguiendo en ocasiones la ruta del ferrocarril, logró llegar a la llamada línea Mason-Dixon, que dividía a los Estados de Virginia y Pennsylvania, o lo que es lo mismo, el Sur esclavista y el Norte abolicionista.

Harriet llegó a Filadelfia, allí encontró trabajo, y rehizo su vida. Sin embargo para ella eso no era suficiente, ya que sabía que millones de personas de su misma raza seguían esclavizados en el Sur. Por eso Harriet entró en contacto con el pujante movimiento abolicionista, y se dedicó a partir de ese momento a luchar de forma incansable por la libertad de los esclavos que aun permanecían en el Sur, aunque para ello tuviera que arriesgar muchas veces su vida.

El nombre de Harriet Tubman ira siempre ligado al Ferrocarril Subterraneo, que ni era un ferrocarril ni era subterráneo…

El Ferrocarril Subterráneo (en inglés Underground Railroad) fue una red clandestina organizada en el siglo XIX en Estados Unidos para ayudar a los esclavos afroamericanos que se escapaban de las plantaciones (los llamados cimarrones).

Esta red estaba formada tanto por afroamericanos que habían sido esclavos como por activistas blancos simpatizantes del movimiento abolicionista.

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Tubman en 1887 (a la izquierda), junto a su marido Davis (sentado, con la caña), su hija adoptiva Gertie (junto a Tubman), Lee Cheney, John “Pop” Alexander, Walter Green, Blind “Tía” Sarah Parker, y estupendo, sobrina, Dora Stewart en la casa de Tubman en Auburn, Nueva York

El nombre de Ferrocarril Subterráneo viene por el hecho de que sus miembros utilizaban términos ferroviarios de modo metafórico para referirse a sus actividades.

Por ejemplo, los “conductores” o “maquinistas” eran quienes ayudaban a los negros fugitivos en los propios estados esclavistas de Sur. Les proporcionaban disfraces, mapas, instrucciones sobre sitios para hospedarse y en ocasiones los acompañaban guiándoles durante el trayecto. Eran por lo tanto activistas muy audaces pues en aquella epoca el ayudar a esclavos fugitivos estaba castigado incluso con la muerte.

Otros activistas establecían “estaciones” del ferrocarril, es decir, lugares (normalmente casas particulares) a donde los fugitivos llegaban y podían esconderse, comer, descansar, recibir asistencia medica, e información sobre la siguiente etapa del viaje. Por ejemplo el matrimonio de cuaqueros formado por Levi y Catherine Coffin, que vivian en Newport, Indiana, fueron jefes de estación por más de veinte años y en este tiempo pasaron por su casa (la “estación”) unos 2.000 esclavos fugitivos.

Los esclavos fugitivos eran los “pasajeros”. Las rutas de escape se llamaban “carriles”. La jefatura era la “Estación Central”, y los estados del norte eran el “destino”.

Los miembros de Ferrocarril Subterráneo operaban en la clandestinidad y normalmente solo se conocían entre si por sus seudónimos, para no comprometer su seguridad. Tambien hacían jurar a los “pasajeros” que guardarían el secreto.

El Ferrocarril Subterráneo buscaba a sus colaboradores dentro del movimiento abolicionista, del que era parte, y así iba extendiendo sus actividades siempre al margen de la ley.

Harriet Tubman es sin duda la “conductora” más popular en la historia del Ferrocarril Subterráneo, y en su labor regresó hasta 19 veces al Sur para ayudar a escapar a cientos de esclavos. Los blancos esclavistas llegaron a ofrecer una recompensa de 40.000 dolares por capturarla viva o muerta, una cifra enorme para la época, pero pese a todo ella prosiguió su labor.

Harriet era conocida por el sobrenombre de Moisés, ya que igual que el profeta bíblico había conducido al pueblo judío desde la esclavitud en Egipto hacia la tierra prometida, ella conducía a los esclavos hacía la libertad. Durante el resto de su vida presumió de que “nunca había perdido ni un solo pasajero”

Normalmente la libertad definitiva para los esclavos fugitivos solo se encontraba en Canadá, ya que en la llamada “Ley del esclavo fugitivo” aprobada por el gobierno federal, se ordenaba a los ciudadanos blancos y a las autoridades locales capturar y devolver a los esclavos fugados, aun en los estados del Norte donde se había abolido la esclavitud.

Harriet Tubman era una mujer pequeña, de rostro ancho y llevaba un pañuelo en la cabeza. Harriet desarrolló una extraordinaria resistencia física y fuerza muscular, así como una gran fortaleza mental. Se calcula que fueron más de 300 fugitivos, incluida su propia familia, a los que logró llevar a la Tierra de Canaan, como se le llamaba a Canadá. En 1857 Harriet trasladó a sus padres desde St. Catherines, en Ontario, Canadá, donde los había llevado primero, a Auburn, Nueva York, donde pudo comprar una casa, y allí podieron llevar una vida normal.

Harriet_Tubman_late_in_life3Harriet Tubman ya anciana, en fotos tomadas poco antes de su fallecimiento en 1913.

En 1859 tuvo lugar otro conocido episodio en la vida de Harriet Tubman cuando en Nueva York ella movilizó a miles de negros y de blancos abolicionistas delante de la corte para sacar de allí a Charles Nalle, un esclavo fugitivo al que las autoridades pretendían devolver a la esclavitud. Durante el altercado con la policía Harriet fue ferozmente golpeada, aunque finalmente lograron su propósito de sacar de allí a Charles Nalle.

Durante la Guerra Civil (1861-1865) Harriet Tubman colaboró con el ejercito de la Unión, haciendo de enfermera, y también guiando a patrullas de soldados en varias incursiones a lo largo del río Comcahee, en Carolina del Sur. Precisamente en este tiempo ella conoció a un soldado llamado Nelson Davis, y ambos se enamoraron, y se casarían en 1869.

Durante el tiempo del Ferrocarril Subterráneo (hasta la Guerra Civil) fueron miles los que lograron llegar a los estados norteños y Canadá, pero hubo otros destinos y entre éstos estaba el norte de México, y de hecho en Coahuila existe actualmente un pueblo con descendientes de esos antiguos esclavos.

Estas caravanas no hubieran sido posibles sin la colaboración de miles de personas, tanto afroamericanos como blancos, que de manera altruista arriesgaban sus vidas para luchar contra la injusticia del sistema esclavista. Entre los blancos que colaboraron de forma más activa con el Ferrocarril Subterráneo destacaron los cuáqueros, una minoría religiosa de raíz protestante, como el matrimonio Coffin de Indiana, al que me referí antes. El propio George Washinton, que fue el primer presidente de Estados Unidos y un ferviente esclavista, escribió una carta en 1786 en la que ya calificaba despectivamente a los cuaqueros como “amigos de los fugitivos”.

No obstante además de cuaqueros en la red del Ferrocarril Subterráneo participaba gente de las más variadas creencias, ya fueran católicos, judíos, protestantes, agnósticos, etc

Los rutas que seguían los fugitivos estaban llenas de señales que sólo los fugitivos conocían, pues el ingenio era necesario en un territorio tan hostil. Afuera de las “estaciones” existían unas esculturas de hierro representando a esclavos con una linterna en la mano, y si ésta estaba encendida, podían llegar a tocar, y recibir alojamiento, pero si estaba apagada era peligroso detenerse. El trayecto se hacía atravesando pantanos, ríos y bosques, viajando de noche y escondiéndose por el día. Este camino agotador, que a veces era de miles de kilómetros, lo hacían familias enteras incluyendo a los niños.

La imaginación nos lleva al momento en que una caravana llegaba al fin de esa larga y peligrosa jornada, cuando entonaban todos juntos tomados de las manos el espiritual “Swing low, sweet chariot” (Mécete suave, dulce carruaje), la canción que a Harriet Tubman más le gustaba. Miles de personas la entonaron el 10 de marzo de 1913, cuando esta excepcional mujer falleció en su casa de Auburn, Nueva York, con una sonrisa dibujada en el rostro, recordando a los cientos que salvó de la esclavitud, ninguno de los cuales fue atrapado.

El hogar de Harriet Tubman en Auburn, Nueva York, es hoy una casa museo dedicada a su memoria y que se puede visitar. En realidad la casa no es la misma ya que fue demolida en 1944 (estos yanquis o son tontos o lo fingen muy bien…), sino una restaurada en el mismo lugar y donde hay objetos que ella utilizó. Cada año se hacen celebraciones especiales conmemorando su aniversario.

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